lunes, marzo 31, 2008

Un hombre entre el humo






















Greg Dulli siempre ha rodeado
sus proyectos de una imagen muy cuidada. Es su forma de entender el mundo. Fue el líder de Afghan Whigs y luego aplicó su clase a Twilight Singers. Ahora llega junto a Mark Lanegan bajo el nombre de Gutter Twins. Menudos son. Esta es una muestra de su arte en fotos y portadas.
















viernes, marzo 28, 2008

Banda sonora de Repámpanos

Escucha música mientras aprendes de nuestros interesantísmos contenidos.

Pincha en las canciones de la barra de la derecha. Hoy publicamos una nueva lista. Hay para todos los gustos.

jueves, marzo 27, 2008

Cariño, no es lo que parece


El domingo pasado, el diario El País publicó un curioso reportaje titulado “El negocio de la infidelidad”. Reflejaba la proliferación de empresas especializadas en dar cobertura a la mentira conyugal, como recurso desesperado de la parte infiel y como estratagema que, a pesar de todo, no logra sortear el ojo avizor del detective de turno. Uno que está puesto por imposiciones del currelo en el mundo de los love hotels no puede sino flipar ante tamaña sofisticación de la mentira, pues más allá de la existencia de estos singulares centros de amor clandestino nace un negocio capaz de cubrir una demanda tan antigua como el mundo. Compañías virtuales que ponen a disposición del corneador/a todo un tinglado –a veces alegal, en el caso de escaqueos societarios o de cualquier otra índole- de patrañas para no pisar en falso.

Especialmente recomendado para despistados, olvidadizos, cobardicas de rubor fácil e idiotas en general. O para campeones del engaño que necesitan de profesionales a la hora de organizar su agenda en condiciones e ir dejando tras de sí cortinas de humo a prueba de carmín sospechoso. De chupetones y marcas sexuales no hablan. Ay, me sé más de uno que de buena gana hubiera contratado estos servicios a fin de terminar de diseñar su doble vida. Ayuda inestimable del folleteo sistemático. Hoteles fantasma, seminarios inventados, merchandising de pega, ecos telefónicos, hasta souvenirs de coña. Los tiempos cambian que es una barbaridad.

martes, marzo 25, 2008

Vuelve Harry y su mágnum 44


Al parecer ya están en marcha varios proyectos de Clint Eastwood. Uno de ellos lleva por título Gran Torino y, según rumores de Hollywood, puede representar la vuelta al cine del Harry Callahan, el arisco pistolero de San Francisco cuya saga fue inmortalizada de la mano de Don Siegel. Un Ford Gran Torino del 72 se verá las caras con el jubileta Callahan, un tipo duro con todas las de la ley. Bueno, y sin ley.
Vuelve Harry, aunque Clint siempre está ahí, al pie del cañón, esta vez el de su peaso pistolón.

miércoles, marzo 19, 2008

Sesión de hipnosis

Hace unos días tuve una experiencia reveladora. Siempre he estado convencido de los poderes superiores de la música, de su capacidad de transformación emocional más allá de lo explicable. Sin embargo, nunca lo había comprobado con tanta eficacia más allá de mis propias carnes y mi entorno. Por eso, cuando descubrí ese pequeño o gran milagro revelándose en el cerebro de un renacuajo humanoide de no más de un metro de estatura, quedé estupefacto. Porque no hay necesidad de ahondar en los detalles, decir que estaba en una casa rodeado de niños, bebés, animales, y alguna que otra persona. Uno de esos seres diminutos atravesaba una fase de absoluto descontrol hiperactivo, una fase que igual llevaba en marcha horas, días o años. El enano ni siquiera sabe hablar todavía y apenas balbucea sonidos extraños imposibles de descifrar. Él señala cosas con cara de estar todo clarísimo y tú te piensas que te está pidiendo una cerveza. En fin, mientras el niño correteaba de aquí para allá sin orden ni concierto, decidí abstraerme del mareo y saqué mi reproductor de mp3. Encenderse las luces del aparato, localizarlas al otro lado de la habitación con su radar ultrasensitivo y abalanzarse sobre él para juguetear fue todo uno. Hasta ahí, lógico. Cosas de niños. Pero cuando mi amiguito empezaba a flipar con el sistema táctil del chisme y yo empezaba a temer por la integridad de alguno de los dos, pues mi nivel de paciencia caía en picado, le coloqué los auriculares en sus miniorejas y pulsé play al azar. Ipso facto, la criatura cesó sus hostilidades y adoptó una postura hierática no desarmada hasta el final de Hutterite Mile, la primera canción del Folklore, uno de los discos del grupo de country-rock-oscurete 16 Horsepower. Más de cuatro minutos de melodramática balada western, a golpe de banjo gótico y atravesada por la voz angustiada de Dave Eugene Edwards. Precioso. Una alegre cancioncilla que ni Teresa Rabal. Y el gamberrín paralizado. Como un androide en fase de recarga.


Sentí inocular en él la semilla del diablo. Noté cómo se le agarrotaban sus débiles músculos para ser rellenados con espesa savia mefistofélica. Vi en su mirada perturbada la pérdida de la inocencia, vi unos ojos inyectados en oscura premonición. El viaje cesó con el fin del lamento de los de Colorado, y el niño reaccionó ante el abrupto silencio quitándose los cascos y reanudando su frenética actividad de pequeño chalado.
Pero la obra ya estaba hecha. El mal estaba en él y yo lo sabía. De vez en cuando me miraba de soslayo para ver si yo estaba dispuesto a proporcionarle una dosis más, ya fuera de death-metal o de electro-punk, pero yo ya no me atreví.

Por cierto, a su padre, que andaba por ahí, no pareció hacerle ni puta gracia mi extraordinaria revelación. Todo sea por el caos de las nuevas generaciones.

martes, marzo 18, 2008

El que más les guste


Hay para elegir, no me dirán que no. Si ustedes desconfían de sus representantes políticos, que hay gente muy rara que desconfía, no se preocupen porque siempre les quedará el consuelo de depositar sus más íntimas esperanzas informativas en profesionales como los que arriba aparecen retratados. Tan guapos ellos. Y ellas... tan lozanas. Y que conste que aquí les mostramos una mínima parte, aunque ilustre representación, de la independencia* e imparcialidad con la que periodistas con trapío azotan el poder y la injusticia. Ellos son nuestros héroes del día, qué digo, de la Semana Santa. Mírenles, sólo les falta el capirote cofrade.

*Cuando antes hablaba de independencia, que no se me malinterprete. Lo decimos sin suspicacias, que luego María Antonia Iglesias se nos enfada (la otra noche, en un programa de máximo rigor, la vimos ponerse muy seriota con ese tema asegurando que de independencia naranjas de la china, que todo aquel que se autoproclama independiente es más derechón que Blas Piñar. Muerde, María Antonia, muerde!!!).

jueves, marzo 13, 2008

Eres una buena candidata


¡Quiero una vulva bonita! Esa parece ser una obsesión cada vez más arraigada en las ya de por sí atrofiadas mentes de muchas jovencitas estadounidenses. Hace unos días, el programa La Noche Temática de La 2 emitió un conjunto de documentales bajo el título Mujer sin complejos, en el que además de analizar la repercusión y las circunstancias que rodearon el descubrimiento de la píldora anticonceptiva, así como contar la historia de las Flappers, un grupo de mujeres pioneras a principios del siglo XX, reflejaba la empanada mental que supone para muchas personas exponerse ante la influencia de la dictadura de la imagen. Más allá de constatar el poder manipulador de herramientas como Photoshop, un bisturí en manos de agencias publicitarias y de moda, el tramo más demoledor del documental tenía que ver con el seguimiento de una pobre tarada cuya mayor preocupación consistía en conseguir tener una vulva lo más parecida posible a las de aquellas modelazas que aparecen en las revistas. Es decir, ausencia casi total de labios a la vista, de dudoso estímulo sexual, por otra parte.
La menor se hacía acompañar de su madre, otra tarada pero con más añitos de estulticia a sus espaldas, mientras este fresco monstruoso se completaba con la presencia escalofriante de un cirujano negrito y sonriente. El personaje en cuestión narraba sin rubor su excelente posición social (quedaba la mar de mono con su gorrito de marca) y no hacía ascos al permitir introducir una cámara en su consulta y en su quirófano. Los comentarios que este auténtico bastardo profería a la niñata durante el reconocimiento ruborizan al más pintado. Lindezas alusivas al grosor de sus labios superiores, al grotesco aspecto de sus genitales o a su falta de sensualidad eran lanzadas al tiempo que las pupilas del tipejo se convertían en parpadeantes símbolos del dólar. Cada tajo y puntada ascendía a una cifra la mar de jugosa y la paciente, ante tal catarata de improperios y guarradas, no duda en aceptar de mil amores someterse a una operación peligrosa y, a todas luces, escandalosa.
Cuando medio mundo se rasga las vestiduras con prácticas tercermundistas como la ablación, el país de las libertades fomenta una intervención vejatoria y, sobre todo, interesada y adulterada porque la imagen a la que estas oligofrénicas aspiran, muchas veces es totalmente falsa, creada ni siquiera en una sala de operaciones sino delante de un ordenador Apple.
Tras el reconocimiento, el doctor miamero dictamina: eres una buena candidata.

miércoles, marzo 12, 2008

Historias de negros y del Buger Kin: las clases de AR

Una de alegatos. Por mal que les pese a algunos, ver Sé lo que hicisteis, el programa de La Sexta, resulta revelador. Aquí publicamos un par de gemas del costumbrismo catódico llevado al estupor por la inefable AR, musa de la España moderna y chopisticada.
No es mi intención dar bola a los chavales exprimidores del zapping, pero gracias a ellos cae en YouTube todo tipo de documentos escalofriantes. El primero pone los pelánganos del revés. El segundo, en el que se gusta, hace que tus pupilas se dilaten y tus orejillas se expandan. Atónitos nos deja esta muestra de sinceridad espontánea que, aunque pueda interpretarse como un desliz, parte de un comentario desafortunado, unas palabras fuera de contexto, mala baba del receptor, etecé, no deja de ser el reflejo de muchas cosas.

martes, marzo 11, 2008

Ante Joe

Permiso concedido.

Un padre nuestro por el finado

Rece, rece, don Gaspar.
Que conste que no es nuestra intención cachondearnos de tan ingrata situación. También queremos aliviar a los camaradas internautas y desmentir, vista la instantánea, que el señor Llamazares se haya convertido al catolicismo, aunque desde aquí le recomendamos un retiro espiritual aprovechando su más que holgada agenda en su nueva andadura civil.
Qué penita, señores, qué penita.
¿Serán capaces de reconducir algo entre tanto guirigay? ¿Superarán lastres históricos y modernizaran su discurso? ¿Asumirán sus contradicciones y se librarán de las malas compañías? ¿Cambiarán la llorera por la ilusión? ¿Se adelantarán a sus goliats para beneficiarse de otros atributos como la imaginación, la flexibilidad y la libertad de acción? ¿Se sacudirán la caspa (porque no sólo cunde entre la derecha)? ¿Se alegrarán de algo alguna vez y dejarán de regañar a todo quisque? ¿Sacarán a Fidel del túnel del tiempo? ¿Pondrán al frente de la agrupación a algún pibón?
Tantas preguntas sin respuesta... Por lo menos, les queda cierta dignidad. La de la eterna derrota.

lunes, marzo 10, 2008

La democracia nos da un respiro

Si la campaña y las elecciones provocan resaca, el médico receta hacer el cabra a ritmo de Clash y demás anti-cosas.


Un colega (desenfocado porque publico su jeta sin su permiso) y yo mismo en el barrio del Alfabeto de Nueva York delante del careto de Joe Strummer.

martes, marzo 04, 2008

DEBATE: AMOS ANDA

Ya no es cuestión de poner en solfa la credibilidad de los mal llamados debates. Lo más indigesto es soportar los post-debates. En los programas y espacios correspondientes, cada hinchada sigue a lo suyo desde su trinchera. No me hace falta haber visto ninguno de los dos enfrentamientos, pues ya sé quién ha ganado antes de hacer zapping. A un lado, vocean los hooligans del de la barba sin hacer concesiones. Al otro, los del de las cejas, al mismo ritmo, sin mirar atrás, ni a un lado ni al otro. Cada bando, exhibe sin pudor sus falacias y medias verdades sin reconocer un ápice las mínimas certezas en positivo del contrario. Miguel Ángel Rodríguez, Ernesto Ekaizer, PJ Calvorota, Margarita Sáenz Díaz, Melchor Miralles... Editores, directores adjuntos, periodistas, analistas y profesionales reputadísimos, cada cual con su papel aprendido y mascado para regurgitarlo ante las cámaras y micrófonos. Una vez más, el cuarto poder en la palestra.
No deberían prohibir los debates entre uno y otro, por muy rídiculos que éstos sean (los candidatos y los debates en sí mismos), sino las manifestaciones en forma de post-debates, todo un ejercicio de descomunal demagogia y parcialidad descarada. Con un poco de suerte, los ciudadanos podríamos pensar por nosotros mismos, que falta nos hace.

miércoles, febrero 27, 2008

TEMAZOS QUE LO PETAN

1. Deep Purple - Fireball
2. Aretha Franklin - Jumpin' Jack Flash
3. Turbonegro - Get it on
4. The Gossip - Standing in the Way of Control
5. Queens of the Stone Age - Feel Good Hit of the Summer
6. The Flamin' Groovies - Milkcow Blues
7. Buckcherry - Lit Up
8. Sonic's Rendezvous Band - City Slang
9. Social Distorsion - Dear Lover
10. Beast of Bourbon - Let's get Funky
11. AC/DC - Jailbreak
12. Hawkwind - Motörhead
13. Black Crowes - Stare it Cold

martes, febrero 26, 2008

Lo dijo un sabio

Política, políticas

por Antonio Muñoz Molina

Con ánimo aprensivo se dispone uno a sobrevivir a otra campaña electoral, en la que sabe que no va ahorrársele nada, desde la vulgaridad de la "tradicional pegada de carteles" hasta los chistosos insultos mitineros que degradan por igual al orador que los repite y a la masa partidista que los aclama. Si la política es una cosa tan seria y la democracia es tan valiosa y tan frágil, ¿por qué el espectáculo de los políticos y de los fervores de sus hooligans nos parece tan bajo? Decía Borges que al asistir en Buenos Aires a la manifestación de alegría que llenó las calles cuando se supo en mayo de 1945 la rendición de Alemania descubrió que algunas emociones colectivas podían no ser innobles. La democracia, para quienes nacimos sin ella, sigue siendo al cabo de los años un sueño personal y una noble emoción colectiva, pero el ruido y las bajas pasiones de la política la convierten con demasiada frecuencia en un espectáculo nauseabundo, protagonizado por personas que hablan y actúan con una irresponsabilidad y un grado de incompetencia que nadie puede permitirse en su propia vida.

Una campaña electoral sirve para exagerar diferencias, poner en ridículo al contrario y alentar los hervideros irracionales de la sangre, pero mientras tanto los problemas reales perduran obstinadamente, y uno se pregunta con escepticismo y desasosiego si su voto mínimo servirá para algo: para que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos civiles a lo largo de todo el territorio, y todos los votos valgan lo mismo; para que haya por fin una división clara entre la Iglesia y el Estado y sean los creyentes quienes se paguen sus cultos y no tengamos que ver nunca más a un cargo público presidiendo una procesión; para que cualquiera pueda ser concejal sin jugarse la vida, y a ser posible sin hacerse multimillonario arrasando la costa con una urbanización; para que la escuela ofrezca a todos por igual la oportunidad de desarrollar sus mejores capacidades, sin embotar los cerebros con la indulgencia y la desgana o envenenarlos con un odio alimentado de ignorancia; para que la vida pública se base en la ciudadanía voluntaria y racional y no en la pertenencia étnica o religiosa o lingüística; para que no siga avanzando aterradoramente el desierto y el tesoro tan escaso del agua se administre con arreglo a la racionalidad y al bien común; para que las conquistas sagradas del derecho universal a la educación y a la salud no estén sometidas al lucro privado, aunque sí a la excelencia en su gestión pública y a la responsabilidad adulta de quienes nos beneficiamos de ellas. Todo lo demás es política.

Fuente: El blog de las Elecciones 2008 en ELPAÍS.com
(22 febrero, 2008)

lunes, febrero 25, 2008

OSCARIFABLE

Hay que ver lo que les gusta a los de Hollywood el aspaviento y el disfraz. Qué pocas veces triunfa la contención y la sobriedad. Tommy Lee Jones compone el mejor papel del año en En el valle de Elah. Punto.

jueves, febrero 21, 2008

MÚSICA NOCTURNA


No es ninguna novedad pero no por ello desmerece ser reseñado a estas alturas. Se trata de las series que el sello independiente Azuli Records ha venido lanzando desde 2001 bajo el nombre de Late Night Tales. Recopilaciones en las que bandas, artistas y DJ's seleccionan y mezclan las canciones que les gusta escuchar para finalizar el día. Howie B, Air, Flamin' Lips, Jamiroquai o Fatboy Slim son alguno de los nombres más famosos que se han prestado a confeccionar estos sabrosos discos de varios.

martes, febrero 19, 2008

POZOS DE AMBICIÓN Y OTRAS REFLEXIONES DEL MONTÓN

Y llegó Pozos de ambición. Dejando al margen la melodramática adaptación en español de su título, cabe decir que estamos ante la que podría haber sido una obra maestra del consentido director de Boogie nights y Magnolia, de no estar pasadísima de rosca. Pasadísimo el director y pasadísimos los actores en una historia ya de por sí un poco de culebrón. Pero ese culebrón comienza a atrapar porque bebe desde el arranque directamente de las epopeyas patrias de John Ford para, poco a poco, ir soltando amarras hasta disparar sin reparos la gestualidad y todo el histrionismo de Daniel Day-Lewis. Así, durante casi tres horas hasta llegar al cierre, un epílogo diseñado al más puro estilo Kubrick. El manierista y grandilocuente de Barry Lyndon, La naranja mecánica o El resplandor, claro está. A pesar de todo, la capacidad narrativa del director, aunque nulamente contenida, consigue plasmar un puñado de grandes momentos escenificados en una película de gran amplitud y factura. Por ello el espectador no da crédito en cuanto asoma la parodia, cuando los personajes, desagradables y monstruosos, adquieren tintes caricaturescos. Una historia tan excesiva como su título. Paul Thomas Anderson se ha quedado a gusto.

Ver Pozos de Ambición me reafirma en mis convicciones respecto al mundo del arte. Enfrentarse ante la belleza y las emociones suscitadas por un objeto implica un acto de absoluta libertad. A veces uno se estremece o conecta con algo sin saber el motivo y sin buscar respuestas racionales. Pero cuando se quiere ir más allá suele necesitar establecer referentes sólidos a los que anclarse para pisar suelo firme y no desvanecerse en el vacío infinito de eso que llamamos arte. Puede que en eso consistan los prejuicios. Sin embargo, las etiquetas son útiles para configurar un criterio y educar el paladar por lo que, a menudo, suelo recurrir a los aspectos más reconocibles del sujeto antes de valorar el objeto. Algo así como contextualizar la obra. De esta manera puedo encajar películas de Kubrick tan desmesuradas como 2001 o Eyes wide shut gracias a otras tan certeras y ahorrativas como Atraco perfecto. O puedo aproximarme con respeto a la locura de Dalí en su fase más surrealista y lunática después de haber constatado su versión figurativa. No es más que una manera de escapar del fraude.

Y esta reflexión me lleva directamente a recordar mi noche del viernes pasado. Una invitación rebotada cae en mis manos y me desplazo hasta una galería de arte donde supuestamente se presenta un chef para un par de hoteles portugueses. La cosa se celebra en un primer piso y nada más subir las escaleras el barullo que fluye a ambos lados, en dos casas enfrentadas, confirma la llegada a las señas correctas. Sin nadie que ejerza de anfitrión, con un pelotón de gente cruzando de lado a lado, decidimos pasar a una de las casas en las que parece se instala la galería y la presentación. Nuestra curiosidad no se ve satisfecha pues tras echar unos cuantos vistazos todo parece reducirse a un par de habitaciones aparentemente vacías. Bueno, vacías. En una de ellas, una gran jaula no contiene más que la caída de una bombilla que luce intermitentemente. En la otra, la más grande, todo es diáfano salvo por una proyección estática de una foto y un detalle en el que más de uno repara porque sirve para que los incautos asistentes, copa y canapé en mano, tropiecen sin remisión. El detalle no es más que una especie de plancha de hierro, de estas que pueden utilizarse para fijar un baldosín, con un asa y bien colocadita en mitad del paso, sobre el frío mármol. Un par de vinos más tarde nos convencemos de que aquel conjunto es en realidad la exposición de marras. Fascinante. La fauna no desentona: mujeres estiradas de cutis y tacón alto, corrillos de guiris cuchicheantes, tipos extravagantes enfundados en gabanes negros con calaveras amarillas, chuzos de postín, gorrones de bandeja. Gente del arte. Gente que de vez en cuando se asoma por una cortina de goma negra, como las que tienen los talleres de coches para dividir espacios. Mi curiosidad ante la costumbre del personal me lleva a sospechar y no puedo remediar traspasar la cortina. Al otro lado, la penumbra envuelve la continuación de la habitación en la que estaba y, como si me viera atrapado en un cortometraje sin apenas guión, enfilé hasta la luz que se filtraba por el hueco de la única puerta por la que los fisgones podrían haberse colado. Justo antes de que pudiera llegar hasta ella, una mujer me indica que aquello es un despacho y me sugiere media vuelta, con lo que mis pesquisas y esperanzas morbosas por encontrar un nido de depravación donde la cultura y el arte dieran paso a sexo grupal y esnifadas compartidas se fueron al garete. Después de este episodio y cuando ya enfilábamos el descansillo, todavía atónitos por el despliegue, sin tener ni rastro del chef y con el buche vacío por la escasez de piscolabis, cuando comentábamos la última media trompada con la plancha de la instalación, entreveo en la puerta de enfrente un gentío desproporcionado con lo que acabábamos de dejar atrás. Confirmo que allí está la fiesta y, tras superar el franqueo de la barrera a pesar de no contar con la necesaria pero no avisada invitación física, accedemos a lo que bien pudiera ser una escena sacada de una película de Woody Allen o del guateque de Desayuno con Diamantes. Una auténtica jauría de personajillos poseídos por el espíritu depredador de la alta cultura debaten en mesas redondas, en rincones y en cualquier resquicio de lo que es una especie de hogar del galerista, decorado con cuadros y esculturas, con habitaciones destinadas al almacenaje, con estanterías llenas de libros, con alfombras absurdas y distribución caótica. Gordos trajeados y suripantas emperifolladas corretean entre la gente sosteniendo en equilibrio platos repletos de jamón y albóndigas. Al fondo del salón, parte de la masa se agolpa alrededor de las copas, vino con tufo a coles y cerveza de litrona, que los camareros a duras penas van sacando y repartiendo. Al otro lado de la estancia, una mesa adaptada para bufé es asaltada por la manada hambrienta. Los invitados comen con las manos, ríen a carcajadas, se empujan y se apelotonan mientras comentan la jugada o se ligan descaradamente a mandíbula llena. Atenazados por el estupor, no conseguimos encontrarnos cómodos en ningún momento, aunque sí salvamos la proeza de rellenar un plato con algunas de las exquisiteces cocinadas por el chef fantasma, siempre y cuando ibéricos y quesos puedan ser susceptibles de formar parte de sus méritos cocineros, claro está. De pie, con las dos manos ocupadas en sostener copa, servilleta, cubiertos y plato, con la americana puesta y la bufanda mojando la salsa, intentamos mimetizarnos con el paisaje, ser parte del argumento con naturalidad pero el camuflaje no basta. Hace falta mucho más alcohol y más maneras.

Si la vida fuese así...

miércoles, febrero 13, 2008

Tanta imperfección

No preocuparse, ya estoy aquí. Mi dilatada ausencia se debe a mi enclaustramiento voluntario con el fin de adquirir aún más sabiduría. Entre volúmenes enciclopédicos de ciencia y saberes arcanos me paso día y noche, y mi ocio se reduce a mínimos contactos con la actualidad a través de escapadas furtivas a salas de fiestas y cines de extrarradio.

En fin, que la última de estas aproximaciones con el exterior me ha llevado a ver En el valle de Elah, la última peli de Paul Haggis. Si bien Crash me pareció la obra de un listillo, una película un tanto mentirosa y manipuladora, he de reconocer que aquí está mucho más acertado. De hecho, la película me entusiasmó. Además de contar con un gigante como Tommy Lee Jones, un tipo que cada vez me gusta más, con una solvente Charlize Theron y con una siemprealquite Susan Sarandon, es difícil cuestionar el valor propio del director y también guionista. La historia es suya y la sabe llevar hasta el final sin la retórica y la panfletería encubierta de su anterior éxito. Dota a los personajes, sobre todo al interpretado por un cada vez más agrietado Lee Jones, de capacidad de rectificación en unos tiempos de valores absolutos y de posicionamientos irrenunciables. Esa es tal vez la cualidad más sobresaliente de la película, la de haber construido unas personalidades imperfectas capaces de reconocerse y de superarse con humildad. Hasta el carácter más fuerte, el forjado durante años con mano de hierro en un ejército salvador, puede resquebrajarse y darse cuenta de que su país no es tan perfecto, de que su hijo no es tan perfecto y, lo que es más importante, de que él mismo tampoco lo es. Por eso la película sale de la escena final no sólo indemne sino reforzada, demostrando Haggis que un solo plano bastaba para cargarse todo lo anterior o para encumbrarlo. El espectador, yo al menos, sopla de alivio al constatar que la elección ha sido la correcta, a un paso de haber montado en cólera ante lo que hubiera sido un intragable ejercicio de cinismo patriotero.