lunes, junio 30, 2008
Todo bien
La cosa pintaba rara. Todo iba como la seda. El mal fario se disipaba. Mirar un partido y estar convencido de que se va a ganar. Qué extraña sensación. En mi mundo, que es el mundo del pesimismo o del optimista bien informado, afrontar una situación así resulta algo inédito. Un movidón, vamos. El quejas se transforma en el que insufla confianza y arenga para mantener la fe. La fe, qué cosas. Cosas de otras cosas. Y van y ganan. Y sale hasta Arconada. Y vuelves a ser niño. Y hasta te emocionas. Y te emborrachas. Y al día siguiente, en mitad del lunes, la resaca te desconcierta y tardas un rato en acordarte de qué va la historia. Y, claro, vuelves a flipar. Porque no es el día del alzamiento nacional, no. Sólo es fútbol. Todo es fútbol. Del todo mal al todo bien.
viernes, junio 27, 2008
Jugar, ganar II
Pues eso. Lo mismo vale ayer que el domingo. La reflexión anterior sirve para recuperar el esplendor de la competición aplicada al deporte. Encajar mental y físicamente en una disciplina que te permita aspirar a estar más arriba que nadie es un privilegio. El don dura poco, apenas unos años en los que los aspirantes apuestan por ser los elegidos. Muchos se quedan en el camino, y la mayoría ni siquiera consiguen llegar a él, tan sólo sueñan sobre la almohada. Los que cruzan la meta encarnan el sacrificio, la ilusión y el talento de tantos y tantos caídos, y son orgullo de otros que se ven reflejados en ellos. Un orgullo inexplicable, intangible, a veces sonrojante, pero evidente a flor de piel. Es el proceso de identificación con el ídolo atleta. Lo mismo da si se trata de Mark Spitz, Carl Lewis, Van Basten, Quini, Maradona, Fernando Martín o Di Maio. La mística del deporte puede estar a la altura de la de cualquier otro mundo. Querer ser Keith Richards, Robert Capa o Errol Flynn. Querer ser el goleador del Mundial. Meter la canasta en el último segundo. Batir el record. Escuchar los aplausos.
Este próximo domingo se cerrará un nuevo capítulo de esta mística grandiosa. Otra vez a jugar. Y, a lo mejor, ganar.
Este próximo domingo se cerrará un nuevo capítulo de esta mística grandiosa. Otra vez a jugar. Y, a lo mejor, ganar.
jueves, junio 26, 2008
Jugar, ganar
Hasta el más perdedor de los hombres escoge bando y arroja sus dados sobre el tablero. ¿Qué sería de nosotros si no estuviéramos a uno u otro lado? Poseídos por la neutralidad, actuaríamos con el autoritarismo del árbitro. Seríamos dictadores. O, peor, desplazados, arrinconados, expulsados. Seríamos minoría, pero minoría forzosa. Da igual el deporte o el juego. Incluso el amor cuenta con reglas similares. Y, aunque lo importante es ganar, la victoria solo tiene sentido si se ha jugado. Previo a la partida, ni siguiera importa el después, trascender o morir en el olvido. Importa jugar. Estar ahí. Participar.
Por mucho que la razón juegue malas pasadas y parezca ponerse del lado de un ente superior ajeno a las miserias de la contienda, no hay nada más humano y racional que la fuerza de la disputa. La guerra no ofrece al juego más que terreno vil y necio, pero en su lugar cobra sentido la apuesta a todo o nada de un partido. La vida es eso y poco más. Jugar.
Sean de Rusia o de España. Vayan –es decir, jueguen- con los rusos, o lo hagan con los españoles y nacionalizados como tal. Da igual. Escojan y vivan el partido. La derrota será la muerte, pero la victoria también significará morir un poco. Lo dicho: como la vida misma.
Por mucho que la razón juegue malas pasadas y parezca ponerse del lado de un ente superior ajeno a las miserias de la contienda, no hay nada más humano y racional que la fuerza de la disputa. La guerra no ofrece al juego más que terreno vil y necio, pero en su lugar cobra sentido la apuesta a todo o nada de un partido. La vida es eso y poco más. Jugar.
Sean de Rusia o de España. Vayan –es decir, jueguen- con los rusos, o lo hagan con los españoles y nacionalizados como tal. Da igual. Escojan y vivan el partido. La derrota será la muerte, pero la victoria también significará morir un poco. Lo dicho: como la vida misma.
lunes, junio 23, 2008
Para qué queremos más
Vaya fin de semana!! Rajoy por la puerta grande y España alcanza el milagro. ¿Quién dijo crisis?
La última vez que nuestros gloriosos tumbaron al enemigo fue gracias al cabezazo de Maceda. ¿Se acuerdan?
¡¡SEMOS IMPARABLES!!
La última vez que nuestros gloriosos tumbaron al enemigo fue gracias al cabezazo de Maceda. ¿Se acuerdan?
¡¡SEMOS IMPARABLES!!
viernes, junio 20, 2008
La alopecia de Mike Ness
Hace tiempo ya versamos sobre el efecto de la caída del tupe de Nick Cave y la putada que representa para la imagen del rock esta lacra aún sin resolver. Siglos de crecepelos, potingues, remedios de charlatanes y falsas esperanzas, muchas faltas de esperanzas.
En fin, menos mal que nos quedó el tupé de Elvis, de Yves Montand, de Brian Setzer o de Robert Gordon. Sin ellos, el rock sería más feo, sin duda.
En la web de Mike Ness, líder de Social Distorsion y una de nuestras inspiraciones personales, encontramos algún documento del encuentro el pasado mayo en Asbury Park de Ness con Bruce Springsteen. El cabroncete de Nueva Jersey sigue con un aspecto impecable y, sobre todo, con la cabellera perfecta. ¿Implantes, tal vez? Sin embargo, Mike Ness no puede decir lo mismo y es que hace ya tiempo que se le cayó el último mechón de la frente. Aún así, para nosotros sigue molando taco. Mientras sus tatuajes no destiñan, se podrá seguir afirmando lo que una vez escuché decir a un tipo: “Mike Ness y Social Distorsion no son un grupo, son una religión”.
En fin, menos mal que nos quedó el tupé de Elvis, de Yves Montand, de Brian Setzer o de Robert Gordon. Sin ellos, el rock sería más feo, sin duda.
En la web de Mike Ness, líder de Social Distorsion y una de nuestras inspiraciones personales, encontramos algún documento del encuentro el pasado mayo en Asbury Park de Ness con Bruce Springsteen. El cabroncete de Nueva Jersey sigue con un aspecto impecable y, sobre todo, con la cabellera perfecta. ¿Implantes, tal vez? Sin embargo, Mike Ness no puede decir lo mismo y es que hace ya tiempo que se le cayó el último mechón de la frente. Aún así, para nosotros sigue molando taco. Mientras sus tatuajes no destiñan, se podrá seguir afirmando lo que una vez escuché decir a un tipo: “Mike Ness y Social Distorsion no son un grupo, son una religión”.
miércoles, junio 18, 2008
De la crisis a la eurojander
Ya están aquíííí... Ni crisis ni hostias. España está de nuevo en cuartos de una fase final y, para seguir la tradición, el cruce está a la altura. Una vez más, el domingo por la noche la frase más repetida en millones de hogares de nuestra querida España será “toda la puta vida igual”. Sí, amigos, porque por mucho que algunos confíen, por mucho que nuestros jugadores estén curtidos en algunas grandes batallas, por mucho que el gran Pirlo y el inefable Gattuso no puedan comparecer, lo cierto es que me imagino a nuestros tiernos Silvas, Iniestas y Torres mirando once camisetas azules pero once caretos de Tassotti. Y eso es para cagarse de miedo.
En fin, exorcicemos el espíritu del maligno recreándonos una vez más con uno de los episodios más simpáticos de nuestra divertida historia futbolística. Qué gran país el nuestro.
PD. Imaginen al tallo Toni entre nuestros centrales atontolinados. Ahora sigan trabajando.
En fin, exorcicemos el espíritu del maligno recreándonos una vez más con uno de los episodios más simpáticos de nuestra divertida historia futbolística. Qué gran país el nuestro.
PD. Imaginen al tallo Toni entre nuestros centrales atontolinados. Ahora sigan trabajando.
jueves, junio 12, 2008
DANGER I: interpretaciones de la crisis
Los hay que en calma chica se dedican a la merienda de negros y, durante la marejada, cuando quedan pocos negros o éstos tienen hambre, exigen que se les engorde para la próxima merienda.
viernes, junio 06, 2008
Tenía una granja en África
"Tenía una granja en África". Siempre asociaré esa frase siseada por Meryl Streep a uno de los momentos más soporíferos que he vivido nunca en un cine. La cuestión es que yo apenas tenía 7 años y mis padres me habían prometido que aquella película, Memorias de África, iba de safaris, fieras salvajes y mogollón de acción. El chasco fue bestial, incluso mi padre me acompañó en el aburrimiento, pues nunca ha sido un romántico, y nos tuvimos que rendir a que esa noche la estrella fuera mi madre, fan acérrima de la actriz, loquita desde siempre por los huesos de su confidente Robert –ella nunca utiliza apellidos si de sus amores platónicos se trata-.
Años después, cuando empecé a formar mi conciencia cinematográfica supe del tal Sydney Pollack y, aunque nunca le perdoné del todo aquella interminable sucesión de planos maravillosos, de miradas ateridas de pasión, y de sentimientos a flor de piel -¿cuándo diablos se zampaba el león a la Streep?- reconocí a un director supremo, uno de los grandes de los últimos tiempos. No quiero alargarme más en esta reflexión, así que lo mejor es leer el brillante homenaje que Carlos Boyero ha firmado en El País para recordar la figura de este hombre de cine –yo siempre le ví como un hombretón- y así la próxima vez que echen la peli por la que yo puse por primera vez los pies en la butaca de delante a lo mejor hasta me la trago con anuncios y todo.
Años después, cuando empecé a formar mi conciencia cinematográfica supe del tal Sydney Pollack y, aunque nunca le perdoné del todo aquella interminable sucesión de planos maravillosos, de miradas ateridas de pasión, y de sentimientos a flor de piel -¿cuándo diablos se zampaba el león a la Streep?- reconocí a un director supremo, uno de los grandes de los últimos tiempos. No quiero alargarme más en esta reflexión, así que lo mejor es leer el brillante homenaje que Carlos Boyero ha firmado en El País para recordar la figura de este hombre de cine –yo siempre le ví como un hombretón- y así la próxima vez que echen la peli por la que yo puse por primera vez los pies en la butaca de delante a lo mejor hasta me la trago con anuncios y todo.
jueves, junio 05, 2008
La ciudad del ruido
Madrid, camino de ser sede olímpica. Y dale. Qué empeño.
Faltan dos horas para que mi despertador me interrumpa el sueño, suena el teléfono fijo y al descolgarlo una voz crispada me desvela con increpaciones confusas. Se ha equivocado. Vuelvo a la piltra y una hora después, un martillo neumático se apodera de mi calle y taladra mi sensible cabeza sobre la almohada. Mil y un insultos dedicados a la empresa responsable. Comienza el día en mi ciudad.
Una mañana cualquiera, un amanecer común a miles de ciudadanos enajenados y a mil por hora camino de las Olimpiadas. Madrid lleva tiempo siendo una ciudad cada vez menos amable, más ruidosa y contaminada, más poblada de cláxones, gritos y miradas inyectadas en sangre. Volver de una tierra de silencio redescubre este panorama y hace constatar que, por muy suave que uno aterrice, el suelo firme vibra que te cagas y te vuelve a poner en órbita de estrés. El espíritu olímpico debería incluir entre sus premisas la proyección de una forma ejemplarizante de vida, pero con Madrid –no me meto con Londres, Nueva York, París, Tokio o la misma Pekín, escenario de muchos otros pecados- el espejo se nubla y a saber qué imagen es capaz de reflejar. Si una ciudad son sus ciudadanos, aviados estamos. Nuestra concejala, doña Ana Botella, Delegada del Área de Gobierno de Medio Ambiente y segunda Teniente de Alcalde de Madrid –glups!!!- no está dispuesta a pinchar su burbuja de laca con la que congela a diario su mata de pelo y su sonrisa de lata pero es intolerable que no reconozca el Madrid irrespirable y claustrofóbico, y no contribuya –por ejemplo acompañando a su marido a la Conchinchina- a mejorarlo en absoluto. Porque soy de la opinión de que los decibelios deberían estar reservados a la esfera de lo privado, casi como prescripción facultativa que incluya escuchar de vez en cuando a Motörhead a todo rabo, como magnífico y eficaz depurador de impurezas.
Por una ciudad más habitable, saludos desde la ciudad del ruido.
Faltan dos horas para que mi despertador me interrumpa el sueño, suena el teléfono fijo y al descolgarlo una voz crispada me desvela con increpaciones confusas. Se ha equivocado. Vuelvo a la piltra y una hora después, un martillo neumático se apodera de mi calle y taladra mi sensible cabeza sobre la almohada. Mil y un insultos dedicados a la empresa responsable. Comienza el día en mi ciudad.
Una mañana cualquiera, un amanecer común a miles de ciudadanos enajenados y a mil por hora camino de las Olimpiadas. Madrid lleva tiempo siendo una ciudad cada vez menos amable, más ruidosa y contaminada, más poblada de cláxones, gritos y miradas inyectadas en sangre. Volver de una tierra de silencio redescubre este panorama y hace constatar que, por muy suave que uno aterrice, el suelo firme vibra que te cagas y te vuelve a poner en órbita de estrés. El espíritu olímpico debería incluir entre sus premisas la proyección de una forma ejemplarizante de vida, pero con Madrid –no me meto con Londres, Nueva York, París, Tokio o la misma Pekín, escenario de muchos otros pecados- el espejo se nubla y a saber qué imagen es capaz de reflejar. Si una ciudad son sus ciudadanos, aviados estamos. Nuestra concejala, doña Ana Botella, Delegada del Área de Gobierno de Medio Ambiente y segunda Teniente de Alcalde de Madrid –glups!!!- no está dispuesta a pinchar su burbuja de laca con la que congela a diario su mata de pelo y su sonrisa de lata pero es intolerable que no reconozca el Madrid irrespirable y claustrofóbico, y no contribuya –por ejemplo acompañando a su marido a la Conchinchina- a mejorarlo en absoluto. Porque soy de la opinión de que los decibelios deberían estar reservados a la esfera de lo privado, casi como prescripción facultativa que incluya escuchar de vez en cuando a Motörhead a todo rabo, como magnífico y eficaz depurador de impurezas.Por una ciudad más habitable, saludos desde la ciudad del ruido.
miércoles, junio 04, 2008
La hostia del regreso
Parece que fue ayer cuando despedí a Mariano, le deseé suerte y me dispuse a lanzarme a la carretera como un poseso en pos de unos balsámicos días de asueto. Hoy vuelvo a levantar el cierre de esta bitácora y la realidad nos da la bienvenida entre mamporros y titulares: la situación del señor Rajoy estable pero todavía crítica, la Obregón en el punto de mira, Obama que está que lo tira, Pepu a la calle, y Bo Diddley caput, además de Yves Saint-Laurent. Qué bien se vive sin un bonito monitor de plasma en la pared.
El caso es que uno es mortal y tiene la obligación de reincorporarse a la vida ordinaria, tan vulgar como la de sus congéneres. A cinco horas y media dejo una vida de vientos y arena, la vida acariciada por las bondades del desierto almeriense del Cabo de Gata. Una rutina lánguida pero plena y muy próxima a la felicidad cierra su paréntesis hasta el siguiente capítulo, que a buen seguro será tan breve, soleado, callado y feliz como este. Como lo es siempre que uno comparte paisaje con amaneceres y puestas de sol recortadas por el brazo de un cactus, los extremos de las pitas, la silueta de un molino o una ruina aislada. Ponerse a Poniente y tostarse en carne viva, hasta las cachas. Hasta las cachas del trasero, quiero decir. Conducir por las vegas y los parajes medio congelados en el tiempo. Triscar como cabras ladera abajo hasta caer en el mar transparente. Flotar mientras un calamar pasea entre algas. Fumar un canuto en una noche nítida de estrellas. Comer. Y dormir. Y follar. Y vuelta a la rutina.
El desierto no tiene mucho. Escarabajos y arañas, pedregales, poca sombra y mucho polvo, carreteras peligrosas y pueblos sin gracia. Mucho trotamundos, perro flauta, hippie con visa oro, algún tirado y poco almeriense.
Algunos no encontrarán nada. Otros encontramos casi todo.
El caso es que uno es mortal y tiene la obligación de reincorporarse a la vida ordinaria, tan vulgar como la de sus congéneres. A cinco horas y media dejo una vida de vientos y arena, la vida acariciada por las bondades del desierto almeriense del Cabo de Gata. Una rutina lánguida pero plena y muy próxima a la felicidad cierra su paréntesis hasta el siguiente capítulo, que a buen seguro será tan breve, soleado, callado y feliz como este. Como lo es siempre que uno comparte paisaje con amaneceres y puestas de sol recortadas por el brazo de un cactus, los extremos de las pitas, la silueta de un molino o una ruina aislada. Ponerse a Poniente y tostarse en carne viva, hasta las cachas. Hasta las cachas del trasero, quiero decir. Conducir por las vegas y los parajes medio congelados en el tiempo. Triscar como cabras ladera abajo hasta caer en el mar transparente. Flotar mientras un calamar pasea entre algas. Fumar un canuto en una noche nítida de estrellas. Comer. Y dormir. Y follar. Y vuelta a la rutina.El desierto no tiene mucho. Escarabajos y arañas, pedregales, poca sombra y mucho polvo, carreteras peligrosas y pueblos sin gracia. Mucho trotamundos, perro flauta, hippie con visa oro, algún tirado y poco almeriense.
Algunos no encontrarán nada. Otros encontramos casi todo.
viernes, mayo 23, 2008
Todos con Mariano
Uno que se va a tomar unas merecidas vacaciones y que renunciará a esta bitácora por unos días, ha querido que su último post hasta la vuelta, el post de cabecera, sea el que signifique nuestro apoyo incondicional a la figura de don Mariano Rajoy Brey, líder-hasta-que-se-demuestre-lo-contrario-del-Partido Popular. En unas fechas tan difíciles para él no podemos sino expresar nuestra solidaridad y cariño. Porque entendemos que no es fácil poner de acuerdo a tantas personas de mirada aviesa y, sobre todo, porque sabemos que ser foco de las iras de P.J. y Fede es motivo de intranquilidad y desasosiego, nos sumamos a su causa, la de un político que tal vez nunca debió salir de su Santiago natal. Como encabeza la wikipedia: un político español. Como representante de una filiación de vida anárquica y disoluta, sin mayores aspiraciones que la de servir a su patria desde el hedonismo y la pachorra, hago público mi hermanamiento para con sus empeños. Desde aquí, Mariano, nuestro apoyo. Un abrazo.
Nos hemos permitido la licencia de diseñar esta chapa para lucir junto al corazón. En las próximas semanas y, antes las embestidas venideras, saldremos a la calle con unas camisetas que rezarán: “¿Por qué lo hacéis? Él no lo haría”, “Ánimo, Mariano”, “Todos somos Mariano”, “We Love Mariano”, “Mariano es nuestro jefe”... Se admiten sugerencias.
Nos hemos permitido la licencia de diseñar esta chapa para lucir junto al corazón. En las próximas semanas y, antes las embestidas venideras, saldremos a la calle con unas camisetas que rezarán: “¿Por qué lo hacéis? Él no lo haría”, “Ánimo, Mariano”, “Todos somos Mariano”, “We Love Mariano”, “Mariano es nuestro jefe”... Se admiten sugerencias.
jueves, mayo 22, 2008
Tom Waits nos visita
Así lo cuenta el blog de Darío Manrique y algún otro medio enteradillo. No sé si exagero si digo que para mí es la noticia del año, aunque tal vez tendré que esperar a verlo para poder sentenciar tal cosa. Bueno, si todo sale bien, de noticia del año se convertirá en subidón del año. Como mínimo. Y es que muchos teníamos la impresión de que Tom Waits era el último en asomarse a nuestra humilde casa, el único grande que la desdeñaba y el mito que nos faltaba en el álbum de cromos. Crucemos los dedos y recemos lo que sepamos para invocar su presencia y confirmar las actuaciones en julio del genio californiano. Aquella crónica del Popu (sí, yo leía y hasta estaba suscrito a la revista Popular 1, ¿qué pasa?) de la gira europea de Waits con su Mule Variations, la tengo grabada en la memoria. Si la que le puede traer a España es la mitad de bonita que aquella, seré feliz. Quiero ser feliz viendo a Tom Waits.martes, mayo 20, 2008
Nueva sección: El descanso del guerrero
Qué bien que ustedes los sufridos lectores de este blog cuenten con un nuevo servicio de consulta y aprendizaje. Se trata de una colección de lugares de hospedaje que hemos ido descubriendo durante nuestra viajada existencia a lo largo y ancho de la geografía patria, esto para empezar, de la geografía global, más delante.
En la barra de la derecha se irán añadiendo posadas, moteles, hostales, hotelitos y mansiones que nos han dado cobijo y que creemos merecen ser puestos en conocimiento de la plebe. Otros los dejaremos a buen recaudo en nuestro recuerdo y no los publicitaremos. Cada foto de estos establecimientos conduce directamente a la web del mismo, aunque puede que también en un futuro den pie a alguna galería fotográfica llevada a cabo por nuestro equipo de arte y confección.
Lo dicho, que lo disfruten con salud y piérdanse lo más posible sin dejar de visitarnos.
En la barra de la derecha se irán añadiendo posadas, moteles, hostales, hotelitos y mansiones que nos han dado cobijo y que creemos merecen ser puestos en conocimiento de la plebe. Otros los dejaremos a buen recaudo en nuestro recuerdo y no los publicitaremos. Cada foto de estos establecimientos conduce directamente a la web del mismo, aunque puede que también en un futuro den pie a alguna galería fotográfica llevada a cabo por nuestro equipo de arte y confección.Lo dicho, que lo disfruten con salud y piérdanse lo más posible sin dejar de visitarnos.
lunes, mayo 19, 2008
La visión beat de la realidad
Se edita por primera vez en español una de las biblias de la fotografía del pasado siglo: Los Americanos, de Robert Frank. Un suizo que quedó marcado a fuego por el blanco y negro de los Estados Unidos de los años cincuenta. Con un prólogo del mismísimo Jack Kerouac, el libro es una recopilación de una América sucia, polvorienta, cotidiana. Según sus propias palabras, en Los Americanos está "la visión beat de la realidad. Un mundo que en ocasiones se convierte en un callejón sin salida. Desde luego los Estados Unidos de aquel entonces, también los de ahora, no eran un paraíso."Vídeo sobre el libro.
miércoles, mayo 14, 2008
Rain In My Heart
Es el disco de la semana en nuestro blog. Cycles no es el mejor disco de Sinatra pero es el único vinilo que tengo de él, y es que de hecho es el único vinilo que mi padre tiene de él. Se lo arrebaté hace unos años, cuando me emancipé y, desde entonces, no he dejado de escucharlo. El cariño que siento por él tiene también que ver con el hecho de que se trata de una edición con títulos en castellano, por lo que para mí el Cycles siempre será Mi Razón de Vivir.Hace diez años yo seguía en el cubil familiar y recuerdo el día siguiente a la muerte de Frank Sinatra. Por entonces mi abuelo todavía vivía y periódicamente nos visitaba con su ABC bajo el brazo. La portada de aquel día era la más bonita del quiosco, eso sin duda. A toda página, Frank se despedía con traje y sombrero a su manera. En blanco y negro. Para siempre. Aún conservo aquella portada.
Rain In My Heart, el primer corte de Mi Razón de Vivir.
martes, mayo 13, 2008
Ya era hora
lunes, mayo 12, 2008
Pasado y futuro. Del presente, mejor no hablar
Por lo visto no sólo fue un escupitajo. El entrenador más caballero a salivazo limpio.
miércoles, mayo 07, 2008
¿Te gusta conducir?
Hay quien me tacha de Señor Coñazo por no saber apreciar las pequeñas cosas de la vida. No saben de lo que hablan. Hoy mismo he experimentado la felicidad, o una alta dosis de la misma, con el simple hecho de bajar la ventanilla y apretar unos minutos el pedal del acelerador. Vivo en Madrid, que conste, así que ¿cómo es posible? Ni idea, pero de vez en cuando parece que la ciudad se toma un respiro y reserva un par de carriles para que uno pueda disfrutar de su circuito privado. Por problemas alérgicos que no vienen al caso hacía tiempo que no podía bajar la ventanilla y sacar el brazo a pasear, sentir la brisa polucionada en mi cara y poner a tanta perfección banda sonora de road movie. En tiempos en los que coger un coche se convierte en una odisea, en los que te juegas el bolsillo y el pellejo, se nos olvida el puro placer de conducir. A velocidad moderada, al ralentí o a 120 km/h, esa no es la cuestión, pues no soy carne de Ferrari. La cuestión es llevar el coche a tus anchas, no tocar el embrague más que para desentumecer el gemelo y recorrer el volante como si fuera terciopelo. Un pequeño momento en el que nos reconforta el mundo que nos rodea. La clave está en el camino, no en el destino. Porque en el destino no hay sitio para aparcar.
Cosas que joden el placer de conducir:
- El tráfico.
- El precio de la gasolina.
- La compañía. A veces.
- El olor a moñiga. “Huele a campo”, diría alguno.
- La puta alergia que no me deja bajar la ventanilla y me obliga a enchufar el aire acondicionado.
- Los tocahuevos al volante. Mil casos y mil tipologías.
- Gallardón.
- La DGT.
- La Guardia Civil.
Cosas que joden el placer de conducir:- El tráfico.
- El precio de la gasolina.
- La compañía. A veces.
- El olor a moñiga. “Huele a campo”, diría alguno.
- La puta alergia que no me deja bajar la ventanilla y me obliga a enchufar el aire acondicionado.
- Los tocahuevos al volante. Mil casos y mil tipologías.
- Gallardón.
- La DGT.
- La Guardia Civil.
martes, mayo 06, 2008
El penúltimo lametón
No es que sea un post muy original, comentar la última peli de Scorsese, la de los Rolling Stones. Pero no puedo remediar sentir la necesidad de gritar a los cuatro vientos: ¡Sois los mejores, cacho perros!Ante mis dudas y prevenciones acerca del susodicho film, Shine a Light, decidí acudir al cine. Y encima en sesión mañanera, un horario poco rockero desde luego. No puedo decir que haya recorrido el mundo viendo a los Stones, pero por lo menos les he visto un par de veces, una en tropel, otra sin tantos apretones y con los protagonistas muy, muy cerca. Sin embargo, la borrachera acabó pronto, comprendí que a pesar del buen sonido y la escrupulosa profesionalidad de la banda, los mejores años del mejor grupo de rock&roll de la historia habían pasado. Aquello pertenecía a un compromiso con los patrocinadores, a unas giras dignas pero poco estimulantes y, sí, a un desafío más con el paso del tiempo. Comprendía el fervor de la marea de fans, y el desaire de otros tantos. Por ello, y en parte por mis sospechas corroboradas por una crítica desigual de la película, me daba pereza todo. Pero fui y me comí tales sospechas, incluso las que relativizaban el peso de este documental frente a The Last Waltz.
Peliculón, me repetía a mí mismo nada más salir. Peliculón. Para empezar, porque Scorsese borda un aspecto muy interesante: el de aislar acústicamente distintas piezas en el desarrollo de las canciones. Según le interesa, da más énfasis al duelo de guitarras, a la voz de Mick Jagger o incluso al coro. Resta visión de conjunto en ocasiones, despista un poco al principio, pero ilustra a la perfección el engranaje del sonido de los Stones de hoy en día y ayuda a confirmar su magnífico estado de forma. Bajo esta técnica difícilmente se podrían enmascarar posibles carencias de la banda. Todo queda al descubierto, por encima del director, los Rolling Stones. El documental agiganta la figura de Jagger como conductor total de los destinos del grupo –él es que manda, ¿quién demonios es Scorsese? ¿El de Toro qué? ¿Uno de los Nuestros? Bah- al tiempo que nos recompone el magnetismo de Keith Richards, su valor más simbólico y colosal. Los mejores planos son suyos: sonríe, escupe el cigarro, se comba sobre el escenario y el público –de casting, lo peor de la película-, se enfunda un gabán negro, canta como nunca. Más allá del bien y del mal, su papel es pura actitud, imagen de rock&roll sin aditivos, la pureza de un rostro que, como los más grandes, no es una cara, sino un mapa. La arruga es bella, amigos.
miércoles, abril 30, 2008
El fin de semana pasado se saldó con dos festines de música en vivo. Un AVE rumbo a Barcelona, unas tapas en La Boquería y derechito a Badalona, extraño escenario para volver a encontrarme con Nick Cave y sus Bad Seeds. Casi dos horas después de su irrupción en escena, la sensación fue la de haber asistido a un momento a la altura de aquellas visitas del Doctor Music o de la Riviera madrileña de hace unos años. Quizás mejor. Al entusiasmo que despertó en sus primeras apariciones en España y al romántico envoltorio de la presentación del No More Shall We Part, Cave resurge con pasmosa furia y prolífica catarata compositiva. De la gira más soulera del Abattoir Blues ha cribado la esencia más punk de sus comienzos. Y además parece haber afianzado su imagen tras su desastre alopécico. El tipo está en forma y da la sensación de que quiere aprovechar hasta el último suspiro de inspiración. Bandas sonoras, combos paralelos, festivales, giras, discos con sus Bad Seeds... Puede con todo y se afianza en las enciclopedias del rock más contemporáneo. Y, como contrapunto de su carisma y capacidad expresiva en escena, su banda de siempre arropa el espectáculo, sobrio pero directo al grano. Mick Harvey, Thomas Wydler, Martyn P. Casey, Conway Savage, Warren Ellis, Jim Sclavunos y James Johnston forman ese supergrupo. Aunque sólo Harvey le acompaña desde los inicios, todos encajan. Él es la profesionalidad, el que lidera con la mirada, el que sostiene la base musical. Warren Ellis encarna la imagen western de los últimos tiempos de Nick Cave, con el que parece compenetrarse mejor que nunca. El resto, a lo suyo, como siempre. Hombres elegantes pero duros en escena. Oscuros pero menos teatrales y grandilocuentes que su líder. Hombres con el poder magnético de la música, el de la fuerza bruta del rock filtrado a través de la experiencia y la sabiduría. Viejos y diablos. Hombres y músicos. A diferencia de Lázaro, Cave y los suyos no necesitan resucitar, pues tiempo habrá para morir.
¿Quién dijo nostalgia?
Al día siguiente, nos plantamos en la sala Razzmatazz dispuestos a continuar enturbiando el fin de semana a base de tonadillas alegres y soleadas. De la tormenta de Nick Cave pasamos a la llegada de los caballeros oscuros del grunge, Mark Lanegan y Greg Dulli, o lo que es lo mismo, los Gutter Twins. El tute que llevábamos en nuestro body hacía presagiar una lenta caída a los infiernos, pero salimos indemnes gracias a la poción mágica del ex-frontman de Afghan Whigs. Mientras nos castiga con reuniones de su antigua banda lejos de nuestra patria, nos tenemos que conformar con sus chous con Twilight Singers y ahora con su buen amigo, el siempre risueño Mark Lanegan. ¿Es posible haber visto más de media docena de veces a este tipo y no saber si habla o no? Tengo que echar mano de entrevistas en la tele para comprobar que el chavalito emite sonidos comunicativos. Y hasta le he visto sonreír, fenómeno paranormal.
El recital comenzó frío pero fue a más en cuanto Dulli dio rienda suelta a su vocación más soul. Lo lleva en la sangre. Lanegan la debe tener coagulada. Si bien fue adicto a la heroína, los problemas de Dulli fueron con la coca, y ambas vocaciones reflejan sus personalidades. Sin embargo, la mezcla –en escena, en la de sustancias no me meto- resulta atractiva y funciona. Atmósfera noir, ritmos actualizados, poesía urbana y callejera. Muerte, drogas, amores imposibles. Lo de siempre, sí, pero mola. Un placer para los sentidos de quienes fuimos y somos admiradores de aquellos grupos que pusieron banda sonora a nuestra tierna juventud. Greg Dulli como maestro de ceremonias ofició un concierto que despegó en la recta final, con unos bises rendidos al repertorio de Lanegan, incluido un popurrí en el que esbozaron unas estrofas del Shadow of the Season, de Screaming Trees. Lo dicho, el pasado sigue vivo, pero al menos estos muchachos no viven de rentas.
Luego, la noche nos confundió en la Razzmatazz.
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