Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

martes, septiembre 28, 2010

No olvides las palomitas: hoteles de cine

El imprescindible portal Design Hotels lanzó hace semanas una particular iniciativa que a Repámpanos llamó la atención por nuestra afición tanto al séptimo arte como al mundo de la hotelería en general. Se trata de un concurso en el que, entre otras cosas, se vota la escena de hotel (cinematográfico) favorita para, en un siguiente nivel, pasar a recrearla en una fotografía. Las mejores imágenes serán expuestas en los hoteles de Berlín adheridos al portal con motivo de la Berlinale del año que viene.

Por ahora este es el top five de las escenas votadas:

1- Lost in Translation - la escena de la japo pirada de las medias
2- The Shining (El Resplandor) - la escena del loco carioco completamente poseído
3- The Hangover (Resacón en Las Vegas) - la escena del caótico despertar
4- Inception (Origen) - la escena de ingravidez, una de tantas
5- Psycho (Psicosis) - la escena de la ducha

¿Estás de acuerdo con esta lista? ¿Tienes otra escena favorita? A nosotros se nos ocurre alguna que otra más: los encuentros en el Les Rives de Notre Dame entre Belmondo y Seberg en Al final de la escapada, la Garbo y John Barrimore en Grand Hotel, Cary Grant y Ginger Rogers haciendo el payaso en Me siento rejuvenecer, las escenas de motel de No es país para viejos, las enseñanzas en Scarface de Manny Rivera a Tony Montana en el Fontainebleau de Miami, las fuentes del Bellagio en Ocean's Eleven, la escena del piano del Regent Beverly Wilshire en Pretty Woman, las intrigas de habitación en Charada...

lunes, septiembre 14, 2009

Distrito Apartheid

Alien+Transformers+Solaris+La mosca+El pianista+Fahrenheit 451+La naranja mecánica+El Lute= Distrito 9. No nos podemos quejar los que nos gusta gastarnos las perras en palomitas de la añada peliculera de esta temporada. Ahora salgo de ver District 9, el fastuoso primer largo del Neill Blomkamp, con Peter Jackson de padrino. El sudafricano no es ningún pimpín en esto del manejo a lo grande de la cámara, pues ha sido el responsable del FX de más de una serie e incluso del anuncio del C4. El tratamiento de falso documental, el vertiginoso ritmo, la original presentación de una trama tan manida como la convivencia entre humanos y extraterrestres, el paralelismo histórico con su país y las explícitas metáforas políticas y sociales son las herramientas básicas para construir una peli que te deja sin aliento. Acción que te crió, y es que mientras nos resistimos a pasar por caja para enriquecer las arcas del geniecillo danés de cuyo nombre no quiero acordarme, nos siguen poniendo las explosiones, las persecuciones y, en general, los mogollones de cosas así, a lo bestia, sin concesiones a la pureza del arte, sin cortarse un cachito. Porque a pesar de que estamos hablando de una ópera prima, en los States (también hay pasta neocelandesa), queridos, se hacen las cosas así, a tutiplén. Aquí ni Torrente Segura podría conseguir semejante desembolso presupuestario, claro.

miércoles, febrero 11, 2009

Déjense llevar

Han pasado horas y todavía fantaseo con el mundo y la historia de Benjamin Button. El saludable ejercicio de consumir cine atemporal sigue haciendo su efecto. No sé si el mismo que cuando vimos por primera vez La historia interminable, o Forrest Gump, o aquellas películas que ustedes aún mantengan en la retina desde su infancia, adolescencia, juventud. Lo cierto es que El curioso caso de Benjamin Button bien vale tres horas de imaginación y fantasía.

Crítica de Jordi Costa en El País

martes, enero 13, 2009

Los tópicos

Hay que ver... Nos hemos cansado de constatar que Woody Allen era un genio incomprendido en su país mientras era adorado en Europa, y cuando va y hace una peli en España nos hacemos los ofendidos porque el tipo se pasa el rigor por el forro y se dedica a plasmar un puñado de tópicos sin demasiada profundidad de campo. Y claro, como era de esperar, es su peli más aclamada en Estados Unidos y hasta la premian en los Globos de Oro. ¿A quién le extraña? El cine de Allen siempre ha sido una colección de tópicos, sumados eso sí a sobresalientes dosis de humor negro, verborrea insaciable, crítica social, capacidad para montar escenitas delirantes y gestualidad descacharrante. Pero eran tópicos yankis. Incluso cuando mudó su caravana de rodaje a Londres eran tópicos extranjeros, ingleses. ¿O acaso no se ha dedicado desde siempre a retratar a la clase media-alta neoyorquina barajando cuatro rasgos comunes? Si antes parodiaba el psicoanálisis, el cine o el panorama teatral, luego pasó a ridiculizar la high class londinense con sus clubs de tenis, sus mansiones con chimenea y sus flemáticos paseos a caballo, para acabar ahora sacando punta a los viva la virgen cañís, hombres de pelo en pecho que beben vino hasta en el desayuno y tocan flamenquito por las noches. Y hará lo mismo si le ponen la alfombra roja en Francia, Eslovenia o en las quimbambas. ¿Woody Allen y rigor? No me hagan reír. Hitchcock no tenía ninguno y ya nadie osa dudar de su maestría. ¿Qué tendrá que ver el rigor con el cine? Lo justo, creo. ¿Por qué? Porque lo que el espectador tiene que creerse es aquello en lo que el director pone más énfasis. Los macguffins de turno son solo eso, excusas, recursos, truquitos para salir del paso. Lo que a los españoles nos ha molestado de la última película de Allen no es que construya la historia a base de tópicos sino que los tópicos sean nuestros. Si hubieran sido congoleños nos hubiéramos partido. O no. Porque ahí debería incidir la crítica a Vicky… Determinar si al bueno de Alvy se le está acabando el sentido del humor. Y eso sería trágico.

Por cierto, ya queda menos para The Road, la peli de John Hillcoat basada en la novela homónima de Cormac McCarthy, protagoniza por Viggo Mortensen, iluminada por Javier Aguirresarobe y con música de Nick Cave.