Canon 7D Underwater Test Video - Berkley White from Berkley White on Vimeo.
lunes, agosto 30, 2010
viernes, agosto 27, 2010
La belleza del horror
Las lágrimas recorren el rostro en primer plano de una niña. Mira a cámara fíjamente y llora porque le acaban de pinchar la inyección contra la enfermedad del sueño. Sus ropajes, aunque desenfocados, llaman la atención por su colorido exótico.
Una porción de tierra con forma y textura de pan de pita está rodeada por completo de un agua marrón. O gris. Sobre el pan de pita se ve una estampa casi de belén navideño. Unos pocos animales, un chamizo, lo que parecen unas figuritas con forma humana. Son humanos de verdad, una familia aislada en su granja y la foto está tomada desde un helicóptero de la Armada.
Las impactantes instantáneas del desastre natural y humano de Pakistán o el artículo de fondo dedicado a la situación calamitosa de la República Centroafricana, ambos en El País del domingo pasado, son sólo dos ejemplos de cómo nuestro mundo es capaz de arrancar destellos de belleza en el más absoluto de los desastres. Es más, muchas veces parece que es más sencillo encontrarla en este tipo de situaciones que en lugares de paz, equilibrio y orden. ¿Cómo es posible esta paradoja? ¿Es un acierto del fotógrafo inspirado? ¿Es aconsejable publicar este tipo de imágenes que a lo mejor no son capaces de apelar a la reflexión? No tengo respuestas, como casi siempre. Yo, por si acaso, prefiero dejar este post sin fotos. Las que describo al principio, y algunas otras que acompañaban los reportajes, eran excelentes fotografías. Sin embargo, algo en mí se extrañó mientras pasaba las páginas. Me interesaba la composición, el colorido, la decoración, y no acertaba a entender del todo que ahí dentro había drama a flor de piel, la representación del dolor de millones de personas. Había demasiada perfección entre tanto caos. Todas parecían una puesta en escena. Seguro que los foteros no tienen la culpa, ni de coña, son buenísimos, pero es la sensación dada. Los niños haciendo cola en los campamentos. La gente chapoteando en el fango. La desnutrición personificada. Las siluetas del esfuerzo y la supervivencia. Los ojos. Bueno, esos ojos no son los de unos actores. Son de verdad.
Para completar: las mejores imágenes del World Press Photo 2010
miércoles, agosto 25, 2010
¡¡VIVA LAS VEGAS!!
Lo dicho, pinchen sobre la imagen: ¡¡Viva Las Vegas!!
martes, agosto 24, 2010
Chaparrón de estrellas en Joshua Tree
Joshua Tree Under the Milky Way from Henry Jun Wah Lee on Vimeo.
viernes, agosto 13, 2010
Visitar el Imperio provoca resaca
Semanas después de regresar del Imperio, aún percibo un poso de compulsiva desazón en mi interior. Visitar de vez en cuando el paraíso del consumismo, los United Estates para más señas, ayuda a potenciar aquello para lo que hemos sido entrenados, al menos en este rincón del planeta. Este vídeo de La historia de las cosas, con unos añitos ya de correteo por la red, por muy infantiloide y bobo que parezca, quiere recordarnos que en un principio nuestro papel en la ingeniería del mundo era otro. Sin embargo, una vez visto e interiorizado, reflexionado sobre lo pestilente que es el sistema y acordado con uno mismo que vamos a ser fuertes y vamos a empezar a enarbolar la bandera del buen juicio que contribuya a equilibrar tanto sindios, comenzamos de nuevo a segregar espuma por la boca y los ojos se nos nublan ante la perspectiva de un día más en nuestra querida burbuja de los bienes de consumo. ¡A tomar viento, me voy de compras!Ideas descabelladas a eliminar de nuestras conciencias:
- Obsolescencia planificada (bah)
- Obsolescencia percibida (bah)
- La publicidad sirve para que nos demos cuenta de lo infelices que somos (y los espejos qué?)
- La tele no mola (sin comentarios)
- Las sustancias tóxicas son caca. (Algunas están muy ricas)
- Todo a la basura (eh, deberían ver mi casa, no tiro ni los palos que me encuentro por la calle)
- El sistema está en crisis. (¡Já!)
Idea incólume:
- Todo se puede arreglar si vamos de compras.
- Somos una mierda. (Sí, esto sí es cierto).
Fundar la iglesia de Víctor Lebow. Gracias, oh dios, por salvarnos de un mundo gris y normal, una pesadilla de ordenadores que no se rompen, de pantalones que nunca pasan de moda y de coches que se ajustan a la lógica ambiental. Puaj, qué asco me da sólo de pensarlo.
"Nuestra economía, enormemente productiva, exige que hagamos del consumo nuestro estilo de vida, que convirtamos el comprar y utilizar bienes en auténticos rituales, que busquemos nuestra satisfacción espiritual, la satisfacción del ego, en el consumir... necesitamos que se consuman cosas, se quemen, se sustituyan, y se tiren, todo ello a un ritmo cada vez más rápido". Lebow dixit, 1955.
martes, agosto 10, 2010
Gainsbourg, el provocador. Gainsbourg, el seductor.
Uno de los episodios más insolentes de Gainsbourg. La pobre Whitney Houston empeza a saborear el precio de la fama.
Voilà! Gainsbourg quema en directo un billete de 500 francos.
Voilà! Gainsbourg arremete con una versión reggae de La Marsellesa que creó un pelín de polémica. Cuando pujó por el manuscrito original del himno pudo demostrar que realmente tenía razón al cantar "Aux Armes et Caetera (A las armas, etcétera)"
Su Nazi Rock del disco Rock Around the Bunker
El Bonnie&Clyde con la Bardot.
Un hotel de lo más particular.
En contacto desde muy temprano con la cultura y las artes, Gainsbourg en seguida también empezó a frecuentar las calles y el ambiente del lumpen. El surrealismo, su encontronazo con Boris Vian y el redescubrimiento de sus dotes para la música acabaron de moldear al personaje. La mezcla agitada con talento en un contenedor que a la vez se autocastiga le convierte en un príncipe feo pero irresistible, galán y despojo, poeta y bufón. Todo un mito.
jueves, agosto 05, 2010
Otro momento infame de una época miserable: larga vida a El Ambigú
Qué le voy a hacer. De manera voluntaria me sometí durante mi periplo vacacional por tierras norteamericanas a un férreo boicot informativo. No quise saber nada del mundo más allá de los partes meteorológicos que nos auguraban temperaturas infernales en los desiertos y rachas de viento fresco en las playas angelinas. Aislamiento total sin más filtraciones que las provocadas por un vistazo furtivo a la portada de algún periódico yanqui o por las dosis wifi que mis compañeros de viaje se enchufaban siempre que podían como metadona ciberespacial. El caso es que tras el aterrizaje a la realidad este pasado fin de semana aún no debo haberme desperezado del todo y continúo con la inercia de vivir en una burbuja. Sin embargo, ayer una noticia con varios días de caducidad salta sobre mí: El Ambigú fulminado. No doy crédito. Releo y efectivamente, el programa que Diego A. Manrique lleva emitiendo durante los últimos 18 años en Radio 3 cierra. No cierra, ¡lo cierran! La sorpresa que precedió a la tristeza conduce rápidamente a la indignación al descubrir el estado de las cosas. Los reajustes, los balances, las políticas de gastos, las nuevas direcciones… El cuento de siempre. Las formas de siempre. ¿Por qué no tienen el valor de presentarse ante el respetable y esgrmir sus razones para tomar semejante decisión? Se la suda. ¿No se dan cuenta que un espacio así es ya patrimonio de mucha gente? ¿Que es un producto cultural de enorme valor que merece un trato algo más digno? Lo sabrán, no son estúpidos, pero ¿qué más les da? Borrón y cuenta nueva. Al parecer más saneada, se supone. Cobardes como ellos solos esperan a mitad de verano para hacer languidecer el programa con episodios grabados y ni siquiera dar oportunidad a su creador de despedirse con normalidad o simplemente decir esta boca es mía, para tener éste que recurrir a una treta en pleno sofocón y conseguir por fin su epílogo más o menos decente. Qué vergüenza. Así está el Ente, oigan. Otro motivo más para tener muy claro que yo no quiero tele ni radio pública. Paso. ¿Cuál es la diferencia? Al menos nos ahorraríamos una pasta y el gustazo de no mantener con nuestros sueldos las carreras de advenedizos, listillos, progres de pacotilla y nuevos yuppies modernetes. Les aterra el talento y la sabiduría. Está más que comprobado. Que les den, que ya bastante nos dan a nosotros. Ahora nos imponen el silencio de El Ambigú, un rincón de máxima libertad musical y artística, un rincón librepensador y agitador de emociones, un programa de radio con dos cojones que daba sopas con honda a cualquier churro radiofórmula, un monumento cultural sin fronteras ni prejuicios, tan sólo los expresados de vez en cuando y sin tapujos por el propio Manrique, con lo que tampoco eran prejuicios demasiado traicioneros. En una misma hora de El Ambigú uno podía bailar bachata, dislocarse el cerebro con las progresiones de Albert Ayler, escuchar las grabaciones ignotas de algún pope de la música española, desparramar con Led Zeppelin, flipar con sonidos exóticos recién sacados de la maleta de viaje, tumbarse a la bartola a ritmo de reggae, ponerse firme delante del señor Dylan, melancólico con Richard Hawley o emocionarse con alguna que otra confidencia personal mientras se resquebrajaba su aparente tosquedad.Con esta putada me deben varios cursos más de convalidación musical, ¿a quién los reclamo? Mi formación está básicamente forjada gracias a dos o tres de colegas, a mi lógico aunque mínimo porcentaje autodidacta y a El Ambigú. Tal cual. Joder, si los pocos pinitos que he dado en el mundo radiofónico los he dado interiorizando sin querer el soniquete de su inconfundible dicción. Estoy seguro de que echaré de menos el programa, pero no así a su conductor porque no le imagino fuera de micro demasiado tiempo. El problema es el lugar, ¿qué maldito lugar podrá acoger tanta independencia?
Como él mismo ha expresado, vivimos una “época miserable”, así que desde este mi humilde espacio libre (creo), en el que puedo dar codazos sin represalias (creo), ya me he desahogado. Ahí fuera apesta.
miércoles, agosto 04, 2010
Subiendo el cierre
Take a drive baby up the coast, yea highway 101
I’ll pass Ventura and Santa Barbara too, just as fast as my motor runs
Gotta pocket full of memories, some happy and some are sad
Gotta girl standin’ by my side through the good times and the bad
Chorus:
Listen to the boulevard, listen to the falling rain
I believe in love now, with all of its joys and pains
Sick boy, sick girl, looking nice dressed up on a Saturday night
Take a walk downtown for a while and chase the pale moonlight
I can still hear the mission bells and the train rollin’ through your town
Gonna leave this world behind, we’re Southern California bound
Chorus: x 2
Listen to the boulevard, listen to the falling rain
I believe in love now, with all of its joys and pains
Follow the palm trees under the California sun
I believe in love now, I believe in love again
lunes, julio 12, 2010
Cierre por vacaciones
Ejem, para qué extendernos. Esta bitácora aprovecha la resaca para cerrar el chiringo y poner rumbo a California. Tengan paciencia, abaníquense bien, beban mucha limonada y esperen felices nuestro regreso. Les traeremos buenas nuevas, los bolsillos cargados de arena del desierto, las botas manchadas de polvo de Mojave, las sacas llenas vinilos. Canten conmigo:
Well I'm going out west where I belong
Where the days are short and the nights are long
And I'll walk a little walk I'll twist a little twist
I'll shimmy a little shimmy I'll fly a little fly
Yea we're out there having fun in the warm California sun
Well, I'm going out west out on the coast
Where the California girls are really the most
Where they walk and I'll walk They fish and I'll fish
They sin and I'll sin They fly and I'll fly
Where they're out there having fun in the warm California sun
Well, the girls are frisky in old 'Frisco
A pretty little chick wherever you go
And they walk and I'll walk They fish and I'll fish
They sin and I'll sin They fly and I'll fly
Where they're out there having fun in the warm California sun
We're out there having fun, yeah, in the warm California sun
sábado, julio 10, 2010
Flash!!! El movimiento congelado
Efectivamente, la exposición dedicada a la obra de Harold Edgerton es todo un acontecimiento. Uno de los platos fuertes de la presente edición de PhotoEspaña no defrauda por la cantidad ni por la calidad. La emblemática sede del BBVA en el complejo madrileño de Azca acoge hasta finales de mes una retrospectiva de las fotografías más célebres del fotógrafo y científico bajo el título de Anatomía del movimiento: fotografías de Harold Edgerton. Además de sus impactantes fotos, se pueden ver algunos de sus cacharros inventados por él así como cuadernos técnicos con anotaciones de sus experimentos. Obsesionado con capturar el movimiento en todas sus dimensiones, Edgerton pasó toda su longeva existencia dándole al tarro. Retomó la inspiración de pioneros como Muybridge, se sacó de la manga la luz estroboscópica, colaboró con gente como Cousteau, participó en un documental sobre sus propios hallazgos (Más rápido que un parpadeo) que fue merecedor del Oscar en 1940 -la película se proyecta en la exposición y no tiene el más mínimo desperdicio-, murió con el resquemor de no haber logrado captar la máxima perfección geométrica de una gota o de una manzana atravesada por un balazo, dos de sus series más repetidas y famosas. Un tipo que retomó la idea de un señor como Zenón de Elea, filósofo griego de la antigüedad, que sostenía que el movimiento en realidad no existe como continuidad sino que debe entenderse como el producto de múltiples paradas en el espacio. Un movidón, vamos. Edgerton fue un revolucionario, un hombre de ciencia que cambió para siempre el concepto de un arte que en sus inicios eludía el rastro del movimiento obligado por la incapacidad material y exigiendo posados eternos, que en su desarrollo jugó con sus estelas y ráfagas y que, paradójicamente, gracias a este entrañable freak, le condenó de nuevo a la quietud, esta vez congelando su expresión más invisible al ojo humano. El instante de Cartier-Bresson adquiría así un significado de imagen resumen del antes y el después.






jueves, julio 08, 2010
martes, julio 06, 2010
El fútbol es la p...
Estamos a horas de vivir uno de los momentos más extraños de la historia del deporte de nuestra patria. Vivir unas semifinales de un Mundial de fútbol. Momento extraño porque nadie lo ha vivido. Era ciencia-ficción y ahora es pura realidad gracias a la mejor generación de futbolistas que este futbolero pero históricamente aspirante y perdedor país ha dado nunca. Pase lo que pase, ya es algo, algo muy bonito porque ya lo saben, el fútbol es la p...
Un gran recuerdo. Maceda entra con todo y clasifica a España ante la bestia teutona: Schumacher, Brehme, Briegel, Rummenige, Mattheus, Voeller, Stielike... Pero Maceda acabó levantando el puño con su habitual estilo desgarbado
lunes, julio 05, 2010
Tomarse un tiempo
Uno de los autocines de Sugimoto (la pantalla en blanco tras una exposición que dura todo el metraje de la película)Nos encantó la pequeña muestra de claroscuros a lo Caravaggio de Daniel Blaufuks. O las naturalezas casi a lápiz de Jochen Lempert. Los horizontes de Iñaki Bonillas, los autocines de Sugimoto y los macabros fotograbados de Tacita Dean. Y, por supuesto, el trabajo de Postdamer Platz del señor Wesely, ese tipo que combatió el estrés y la inmediatez de la fotografía plantando sus misteriosas cámaras durante… ¡dos años! Sí, amigos, dos añitos de exposición, fotos de dos años de vida encerrados en una superficie bidimensional. Por último, mención aparte para otro cachondo: Jeff Wall y sus puestas en escena cotidianas. Pura paradoja. Enormes imágenes de títulos descriptivos que reflejan episodios aparentemente triviales, insípidos de la vida corriente de gente muy corriente pero que encierran la teatralidad de un fotógrafo que transgrede estereotipos y reglas para disparar instantes completamente diseñados.
Wesely y una de sus fotos que dura dos años.jueves, julio 01, 2010
El rock de la caravana
Sí amigos, el rock se vive a tope si se lleva la casa a cuestas. El asfalto de la carretera tiene ese magnetismo. Una vez te pegas a él, te quedas imantado. Como la roña que se te adhiere según este rockandroll way of life. Nada más levantarte, unos estiramientos matutinos –a eso de la hora de comer-, arrascarse la legaña y otra vez listo para bailar, pegar saltos, sacar la mano cornuda a pasear, berrear afónico, beber, fumar, y volver a bailar. Así hemos vivido el Azkena Rock Festival 2010, una edición que nunca olvidaremos, y eso que no es ni mucho menos la primera. Juramos que no será la última. Cuesta creer que haya un festival diseñado a la medida de uno, pero parece que el de Vitoria lo sigue siendo. A nuestra edad, se agradece. Precios razonables, bebida digna, ambiente agradable. Sonido más que decente (casi perfecto en algunas ocasiones), ocio y esparcimiento asegurado. Superficie homologada en varios materiales, formato minicésped y formato alquitranado. A cubierto y al aire libre. Ah, y la oportunidad de ver a dios. Porque Bob Dylan acudió puntual a la cita y demostró quién es el que todavía manda en esto. Manda dios, manda Dylan con levita y bigotito de mosquetero. Aquí un swing, aquí un blues sombrío, aquí una revisión de… ¡hop! Un puñadito de algunas de las mejores canciones jamás compuestas. Aquí una Highway 61 Revisited, aquí una Rainy Day Women #12 & 35 para que podamos chillar eso de “¡todo el mundo debe estar colocado!”, aquí una interpretación de Ballad of a Thin Man que consigue enmudecer al respetable y hacer que la noche no tenga demasiado sentido en su continuación. Pero lo tiene, porque aparece en escena un crooner enfundado en azul dañino y hasta en traje de espejos que, bajo la lluvia, ejerce de Elvis contemporáneo. La presencia, la simpatía, el encanto y la voz de Chris Isaak aportan ese sentido. Con estos dos conciertos hemos tenido suficiente. El resto estuvo bien, y hasta muy bien, pero no merece la pena ser añadido.
PD. Perdón, no podemos obviar el pasaje en el que sufrimos un accidente espacio-temporal. Ver a Kiss en directo nos supuso volver a la adolescencia y recordar lo emocionante que sigue siendo el circo.martes, junio 22, 2010
Retomando el pulso...
Toda vez que os hemos dejado suficiente tiempo para que os empapéis del espíritu de Hijadeputa del mal, ya va siendo hora de introducir novedades. Varias semanas de intenso trabajo dedicado a Solar Decathlon Europe (de la mano de PhotoEspaña y sus talleres), el concurso de casas solares que aterrizó a orillas del Manzanares y que finaliza esta misma semana, nos ha enclaustrado sin oportunidad de encender la luz virtual. Hoy compartimos parte de ese material pero ya preparamos el desembarco en tierras vitorianas. Una nueva edición del Azkena Rock 2010 nos obliga a dejar incluso la concentración del Mundial para hacer acto de presencia ante Bob Dylan, Chris Isaak, The Damned, El Vez, Bad Religion, The Saints, NRBQ o Robert Gordon. De Kiss, ni hablamos, aunque daremos cuenta de su circo y no descartamos tirar de rimel y sombra de ojos. Por lo demás, tendrán su informe correspondiente. Esperamos sobrevivir a la tormenta de sonido.
viernes, junio 04, 2010
Hijadeputa del mal

Repámpanos desea a todos sus lectores un buen fin de semana con una cancioncilla que, de verdad, nos emociona y nos tiene embelesados. El tema en cuestión se llama Hijadeputa del mal, y está compuesto e interpretado por Wicked Wanda, un grupillo de madrileños algo marranos que perpetran un sonido tosco y acelerado pero no exento de dulces rimas y prosa elegante. Vamos, unos Siniestro Total de nuestros días.
"Dame un masaje en la zona inginal, eres una hijadeputa del mal, te haré un bukake unilateral, eres una hijadeputa del mal". ¿Qué más se puede pedir a una canción? En fin, Wicked Wanda, dignos herederos de Rubén Darío.
martes, junio 01, 2010
Éxtasis indie, réditos comerciales
The Charlatans interpretando de pé a pá su Some Friendly. Hay quien afirma que Tim Burgess usa peluca. No seremos nosotros quienes lo desmintamos.18.342… 60.190… 100.221 Ray-Ban… Ya, por fin, se acabó el recuento de gafas negras, rojas o de espejo. Se acabó el Primavera Sound 2010. Y nosotros que sobrevivimos a él, oigan. Bueno, tras el chascarrillo alusivo al principal complemento que uniformaba a la masa indie y que tan bien representaba el empacho de patrocinios y esponsorizaciones del evento –por lo menos se es coherente al reservar uno de los principales escenarios para que sea la famosa marca de lentes quien lo comisione-, vayamos al tema. Partimos de la base de que nos perdimos el que según muchos fue el momento más estelar del fin de semana: la actuación de Van Dyke Parks, a hora temprana en el Auditori. Partimos de la base de que no coincidimos en uno de los conciertos más aplaudidos de entre las bandas aspirantes a grandes: Beach House (aunque a un servidor su primer trabajo le aburra de manera notable). Sigamos partiendo de otras bases como la de apenas contar casi ninguna noche para el bailoteo chunda-chunda y el desenfreno zombie de fin de fiesta. Entre tantas bases sentadas, ¿qué nos queda, amigos de Repámpanos? Pues nos queda un mejor sabor de boca que el experimentado el año anterior, aunque aquella edición fuera para nosotros un breve encontronazo con el festival y este que coleó hasta el domingo con Kin Khan o Black Lips nos cundiera los tres días centrales prácticamente enteritos.
De entre los recuerdos aún sin evaporar: los chillidos esquizoides de Daniel Alonso al frente de sus inclasificables Pony Bravo –con un Curro de la Expo sevillana presidiendo el escenario!!!-, la contundencia de unos siempre efectivos Shellac, el ensimismamiento de un Mark E. Smith a medio consumir, el hit tras hit de Pavement, el sonido siempre excelente de Pixies, la puesta en escena (¿y la elegancia?) de Pet Shop Boys, los ritmos experimentales e hipernoises de Michael Rother (Neu) y su nuevo combo, algunos pasajes de Spoon, el concierto íntegro de Charlatans…
No está mal para una edición más que multitudinaria -y millonaria- que sirvió de nostálgico homenaje a una generación que vivió como tiernos fans la plenitud de algunas bandas cabezas de cartel y que supera con bastante o con mucho la treintena. No ha llovido ni ná desde que Pavement empezara a apuntar maneras con su Slanted and Enchanted y se pusiera al frente del amateurismo garagero yanki. Más todavía desde el Come on Pilgrim, aquel mítico Ep de cuando Charles Thompson, luego Black Francis, estaba fino, antes de convertirse en el buda antipático que lideraría The Pixies. Por no hablar de The Fall o Wire, padres de casi todo esto, curiosamente ambos ingleses.
Muy indies todos, se entiende, por pertenecer a una batalla librada desde la libertad, aunque fuera dentro de mayors. Pero claro, la frescura se agota, el discurso se apolilla, las canas sustituyen a las melenas (los indies no suelen llevarlas, que conste), las carnes se aflojan y el carácter se agria aún más (todos sabemos de quienes hablamos). Se aguantan peor las críticas, la presión, las amistades se corrompen por la pasta y los egos. Y parece que se acaba todo. Hasta que, años después, unos avezados y pesados promotores consiguen recuperar el espíritu de rebeldía y aquella chavalería, ahora más talludita, vuelve a girar gracias a un sustancioso cheque. Y a girar y a girar. Pero claro, ya hay menos discos brillantes -a veces ni siquiera hay discos nuevos- y los grupos y su público se empiezan a conformar con los maravillosos rescoldos del pasado. Bueno, es lo que tiene el rock, y el indie. Ya ninguno somos unos niños.
Pony Bravo desplegando en el escenario Vice todo su arsenal de sonidos sureños, rítmicos y hasta folclóricos. Bueno, y sacando a escena a Curro, la mascota olvidada de aquel 92 que Barcelona absorbiera para sí. Larga vida a Curro!!
miércoles, mayo 26, 2010
Hotel itinerante y planes de futuro
Esta mañana hemos sido testigos de la llegada del primer hotel ambulante de Europa. Como parte de la estrategia promocional del grupo Accor para lanzar su marca de hoteles urbanos y económicos All Seasons, ha comprimido en la caja de un trailer una habitación tipo de este tipo de establecimientos y lo ha embarcado en el All Seasons Tour, una gira que comenzó el 17 de mayo en París y que finalizará el 24 de junio en Bruselas. Entre medias, el camión repostará junto al Castillo Sforza de Milán o en el Centro Sony de Berlín. Tras su paso por Los Campos Elíseos y el corazón de Toulouse, el hotel sobre ruedas ha echado el freno en Madrid. Próxima parada: Roma. Además, un concurso organizado por la cadena da la posibilidad de pernoctar una noche en esta habitación y amanecer en su escaparate.

Por otra parte, informar que Repámpanos cubrirá -como participante en los talleres fotográficos organizados por PhotoEspaña- la primera edición de Solar Decathlon Europe 2010, una competición universitaria internacional en el que se valora la puesta en práctica de proyectos de Arquitectura Sostenible. En esta ocasion, 20 viviendas solares se instalarán entre el 17 y el 27 de junio junto al río Manzanares.Pero antes, la bitácora huirá un año más al Primavera Sound porque no quiere perderse a bandas como The Fall, Wire, Pavement, Shellac, Pixies o Titus Andronicus. De hecho, ya he metido en la maleta mi disfraz de indie profesional. Saludos anticipados desde Barcelona.
jueves, mayo 20, 2010
Exilio en la dolce vita
Feliz en el exilioEscucho los temas extras de la reedición del Exile On Main Street, el mítico disco de los Rolling Stones que motivó un documental que hace un par de días se pasó por primera vez en nuestra televisión coincidiendo con su presentación en el festival de Cannes. Yo lo ví ayer y, a pesar de que no me conmocionó, todavía resuena en mi cabeza la pegajosa música de aquella grabación. Para empezar, el resultado del doble álbum lanzado en 1972 como una colección algo inconexa de canciones grabadas principalmente un año antes en la mansión de Nellcôte, en la Costa Azul, sigue sonando con toda su vigencia. La que fue vituperada obra de una banda excesivamente relajada en sus excesos, con el tiempo pasó a convertirse en pieza de culto para muchos que al principio sólo adivinaban un collage torpemente dirigido por un Keith Richards pasado de caballo. Como afirma de manera ácida Jack White en la película, se trata de un disco con temas inetiquetables, algo que críticos y periodistas odian.
Más allá del poder de la música contenida en aquel artefacto infeccioso, sucio, desordenado e inmortal, Stones in exile aparece en un formato demasiado comprimido para poder reflejar la intensa y publicitada convivencia del grupo en la villa francesa. No puede centrarse en la leyenda, no puede echar mano de documentos filmados porque casi no se produjeron, no se adentra en el morbo de las pantagruélicas dietas a base de drogas y alcohol, no hay demasiados testigos de aquella Sodoma y Gomorra que den la cara, no hay excesiva chicha. Tan sólo, que no es poco, se medio comprenden las (precarias) condiciones en las que se dieron unas maratonianas jornadas de grabación sometidas al peculiar biorritmo de Keef. Sus declaraciones más expresivas de lo feliz que llegó a ser ejerciendo de anfitrión de decenas de músicos, estrellas del cine, gorrones, colgados, yonquis y desconocidos que pasaban por allí: "era el sitio perfecto. A un lado, Marsella y su facilidad para encontrar sustancias prohibidas; al otro, Italia y la mafia". Sí, el paraíso. Un niño de ocho años encargado de liar porros en serie. Un tipo que confiesa el haber entrado en la casa a pasar una tarde y quedarse seis meses. Cosas de esta troupe de gitanos del rock. Por lo menos queda clara la confrontación Jagger-Richards ("Mick es rock, yo soy roll", dice el guitarrista), la influencia bluesera a la hora de pergeñar el disco, así como el ambiente de decadencia en el que se convirtió la fiesta de pijamas, entre muebles dieciochescos y mujeres con las tetas al aire.
Dos enamorados... Ah, no, que es Gram Parsons
Pues vaya aburrimiento...Una pena no poder comparar el documental de Stephen Kijak con el Cocksucker Blues, la peli semicensurada que dirigió el fotógrafo Robert Frank (el mismo que diseñó la portada del Exile On Main Street a partir de fotogramas de Super 8) sobre la gira de los Stones por Estados Unidos en 1972. Sus satánicas majestades ya habían dejado su exilio en la dolce vita y se habían lanzado de nuevo a propagar la palabra prohibida.
martes, mayo 18, 2010
Robin Flynn

Pinchar aquí para ver el duelo final entre Robin Hood y sir Guy, una de las mejores escenas de espadachines de la historia del cine.
Alrededor de Robin de Locksley, de las pugnas entre sajones y normandos, entre Ricardo Corazón de León y su hermano Juan sin Tierra, también guardo recuerdos de la versión animada de Disney, de su aparición en el Ivanhoe de Robert Taylor y, sobre todo, de la cassette de los CuentaCuentos, aquella imborrable colección de cuentos y cintas habladas de Salvat que todavía conservo. Luego Richard Lester rodó Robin y Marian para años más tarde Sean Connery recliclarse de Robin maduro en perfecto rey Ricardo en el Príncipe de los Ladrones, con Kevin Costner de todos los santos en el papel del afeitado arquero y con un estupendo elenco de secundarios, al mismo tiempo que se lanzaba una tv movie mucho más cutre. Incluso Mel Brooks se atrevió con una parodia.
Y así llega el bueno de Ridley Scott, al que hace tiempo le perdí la fe, y se presenta en Cannes con una nueva versión del mito, mucho más veritè y en la que precisamente los franceses no quedan muy bien parados. El director de Blade Runner y Alien (me quedo con las ganas de ponerlo en duda) consigue que las dos horas y poco que dura su película se dilaten mentalmente mucho más aburriendo a las ovejas (perdón, a los corderos, que de ellos trata bastante). Desprovisto de toda picardía y sentido del humor, este Gladiator inglés se pasa a la épica que es donde Scott suele chapotear porque el hombre, hay que reconocerlo, sigue rodando como dios. Además, todo el rigor de una historia que pretende redescubrir queda aniquilado con detalles como los que abundan en su desenlace final, una batalla a lo desembarco de Normandia versión Soldado Ryan en la que unos niños desnutridos -la licencia poética con la que trata de enlazar a Robin con el bosque de Sherwood- se lanzan al combate a lomos de unos encantadores ponis y liderados por una Marian, antes granjera, ahora guerrera, de armas tomar. Todo un desperdicio que en ocasiones entretiene pero que no hace justicia a un personaje que siempre sonará a carcajada de Errol Flynn.






