martes, septiembre 30, 2008

Hoteles boutique en México

A la espera de nuevos informes sobre el país de José Alfredo Jiménez y Pedro Infante, aquí les traigo una bonita muestra de los interesantes derroteros que México está siguiendo respecto a la evolución de su diseño y su hotelería.

Notodohoteles se lo ha currado. Esta gente sí que sabe. Pinchen la foto y vean ¡Ayayayyyyyyyy! (interjección mexicana por excelencia)

domingo, septiembre 28, 2008

La vida quita a unos y a otros, pero cómo será que parece que sólo se van los mejores.

miércoles, septiembre 24, 2008

¡Viva Quini!

Hoy a Quini le dan un homenaje en el Bernabéu.
En principio no me mola demasiado el escenario, pero qué le vamos a hacer, cualquier sitio es bueno para recordar a uno de los mejores delanteros que ha tenido nunca el fútbol español. Sus problemas de salud parece que han acelerado este reconocimiento pero, por lo menos, han servido para acercarle un poco a la gente, devolverle a la esfera pública y desempolvarlo del recuerdo en color sepia. ¿Conservan algún cromo de El Brujo? Yo sí. Y es que para mí siempre será uno de los elegidos, uno de los tipos a los que más he admirado y de esos a los que te apegas sin demasiada racionalidad, porque cuando eres un enano te gustan las cosas por narices y se acabó. Me gustó el Barça y me gustó Quini. Punto. Porque sí. Como me gustaron Marquitos Alonso o, claro, Maradona. Aunque con Maradona te dabas cuenta de la razón. Era diferente, saltaba a la vista, aún para un chaval de siete años.
Con Quini debía pasar que metía mogollón de goles –siete trofeos Pichichi son muchos goles uno detrás de otro- pero también que el tipo me caía bien. Desprendía honestidad, curro, verdad. Me acuerdo de sus cabezazos, de cómo se tiraba por los suelos para alcanzar el balón, de cómo celebraba los goles. Qué tiempos, de cuando el fútbol se mezclaba con el barro.
Ya con anterioridad hemos traído a este blog la figura de Quini, mostrando una pancarta que pedía su libertad en momentos de su secuestro, pero esta vez es diferente. Hoy vuelve al campo.

jueves, septiembre 18, 2008

Un lío: golpe al sistema

La bolsa hace crack. Los bancos se van al carajo. Los inversores van al psiquiatra.
Yo no apuesto. Estoy salvado. De momento, amiguito.

Los adalides del capitalismo llevan 19 años jactándose de que el comunismo no funcionó. Ahora, nadie sale a la palestra a excusarse porque su sistema tampoco es precisamente infalible. Tal vez no lo hacen porque en realidad el sistema se mantiene en pie, incólume, a pesar de que lo que realmente se desploma son parte de sus cimientos. El sistema nunca pierde. Menuda novedad.

Los empresarios piden al gobierno que cambie el modelo. El mundo al revés. Cuando todo marcha, los representantes del capital no quieren saber nada de controles. Que el estado ni les toque, ni les mire, ni les eche el aliento. Cuando la cosa se tuerce, entonan el “jefe, algo habrá que hacer”. Ahora se dirigen a Zapatero y le solicitan un cambio circunstancial. Zapatero les responde que cree firmemente en el modelo implantado, el de la libertad de empresa. Pues estamos apañados.

La paradoja de este bonito sistema de ecuaciones consiste en la privatización de los beneficios y en la socialización de las pérdidas. Los agentes sociales se reúnen para estudiar la peliaguda situación. Malo. Habrá recortes en gastos. ¿Para cuándo recortes en beneficios? Lo dicho, mi fajo, a buen recaudo bajo el colchón o detrás del cuadro del pasillo.

Sesión drogota: nuevo volumen de Muuu Dj Compilations

Lo estabais deseando. Se notaba en el ambiente. Tufillo de ansiedad porque vuestro pinchadiscos favorito no se ocupaba de vosotros. Soooo, que no cunda la desazón.
El alquimista se encierra en su laboratorio y ya prepara el que será el sexto volumen de la serie Muuu Dj Compilations. Su título: Freakout. Música en espiral: sesión drogota. Temas embriagadores, sonidos ondulantes, atmósferas hipnóticas, ritmos triperos. Bandas como Suicide, Happy Mondays, Velvet Underground, Spacemen 3 o Mercury Rev se agolpan para conformar una recopilación que en pocos días estará disponible en este blog. ¡No se la pierdan! No les defraudará. Ideal para darse un buen viaje.

lunes, septiembre 15, 2008

Los días mugrientos

Los fastos del 20 aniversario del sello Sub Pop sirve para recordar el nacimiento del grounge. Sí, aquel apestoso bulle bulle de melenudos pestilentes que convirtió a Seattle en la capital mundial del victimismo, la drogaina depre y los sonidos pesadotes. No puedo evitar sentir nostalgia no ya por unos ecos que ni siquiera puede notar –hablamos de 1988, yo aún escuchaba a Parchís- sino por la metralla que su explosión desperdigó durante los años venideros. Recuperar los primeros discos de Alice in Chains, de Tad o de Mother Love Bone consiste en una labor de arqueología musical, pues el carácter circunstancial de los recuerdos y de la propia esencia del género provoca pereza. Sin embargo, desempolvar a Mudhoney, Green River o Afghan Whigs no cuesta nada. Sus temas siguen sonando frescos, crudos y apetecibles, mostrando la viveza de buena parte de la banda sonora de mi vida. Pearl Jam o Soundgarden también pertenecen a este gran recopilatorio emocional, pero su sonido no ha envejecido tan bien.

Hace tiempo, la MTV sacaba su propia lista de los mejores discos de estos 20 años de historia de Sub Pop. Aquí hacemos lo propio. (Pongan “queridos discos” en vez de “mejores discos")

Mudhoney - Superfuzz Bigmuff EP (1988)
Mark Lanegan – I’ll Take Care of You (1999)

Nirvana – Bleach (1989)
Afghan Whigs – Congregation (1991)

Green River - Dry as a Bone (1986)
Radio Birdman - The Essential Radio Birdman: 1974-1978 (2001)
Supersuckers - The Sacrilicious Sounds of the Supersuckers (1996)

Dwarves - Blood Guts & Pussy (1990)

The Monkeywrench - Clean as a Broke-Dick Dog (1992)
Zen Guerrilla - Trance States in Tongues (1999)




viernes, septiembre 12, 2008

Los abdominales de José

Desayuno hoy con la noticia del día: Aznar hace todos los días 2.000 abdominales. No dos mil, sino 2.000, con número, para que así sea más flipante la cosa. Mientras mojo la rosquilla en el Cola-Cao, el estupor se apodera de mi y no son ni las diez de la mañana. Empezamos bien. ¿Qué le pasa a este hombre? Una cosa es hacer deporte y otra cosa es que un cincuentón se convierta en vigoréxico de la noche a la mañana. ¿Dónde quedó el pádel y las carreritas por Moncloa? Ahora José se deja melenón y se pone como un toro.

Como este no es un espacio obligadamente pegado a la actualidad, y porque siempre hay alguien que supera la pluma de este cronista –aunque parezca mentira y no, no hablo de ese tipo de pluma-, recupero la columna de Enric González dedicada precisamente a este tema y que fue publicada en El País el pasado 4 de septiembre. Decía así:

Aznar
Creo que José María Aznar no se lleva demasiado bien con la empresa para la que trabajo. Mi mujer no le soporta: en cuanto aparece en televisión, cambia de canal o abre un libro. Deduzco que buena parte de los lectores de este diario tampoco son devotos de Aznar. Tengo todo eso muy en cuenta. Debo confesar, sin embargo, que a mí no me dispara la úlcera. Entiendo que Aznar confundió la invasión de Irak con el desembarco en Normandía y acabó haciendo el mequetrefe en la foto de las Azores, pero también puedo entender algunas de las razones que le llevaron hasta ese disparate. Recuerdo perfectamente la manipulación posterior a los atentados del 11-M (las instrucciones a las embajadas, la condena a ETA en la ONU), pero me repugnaron los gritos de "asesino, asesino". El tipo se empecina hasta el asco en justificar sus errores, pero sé de otros ex presidentes que también lo hacen. Más que el Aznar político, ya amortizado, me interesa el personaje que ha creado. No tanto el que se creyó Felipe II en la boda de su niña, como el tipo disparatado y políticamente incorrecto que se mofa de las campañas contra la mezcla de alcohol y volante, que llega a los congresos de su partido como si llegara a la fiesta de Blas, que luce abdominales en el yate de Briatore y, en general, se pone el mundo por montera. Yo creía que un hombre de sus características (cejijunto y hermético, digamos) no resultaría exportable. Pero ahí le tienen, convertido en un "international man of mistery". Me permito hablar de esto porque ya lo ha hecho él mismo y lo han hecho televisiones, radios y digitales: ayer sentí un pinchazo de decepción cuando negó ser el padre del hijo de Rachida Dati, la ministra francesa de Justicia. Ésa sí habría sido una foto, y no la de las Azores. Desde el Tratado de los Pirineos, España estaba esperando algo así. Con todo el respeto a la familia Aznar, quizá desconcertada, deploro el desmentido. Lástima.

Lo dicho. Yo no lo hubiera expresado mejor.

martes, septiembre 09, 2008

Buen cine de mal rollo

Sidney Lumet está fatal. Nadie que sea inmensamente feliz puede parir una obra tan amarga y jodida como Antes que el diablo sepa que has muerto. Por fin pude ir a verla y salí encogido, turbado. La familia es lo que tiene, si ya lo decía yo. El octogenario director, responsable de un buen número de películas mediocres y un puñado de casi obras maestras –Doce hombres sin piedad lo es sin paliativos- irrumpe en escena cuando ya nadie dábamos un duro por él y lo hace para brindarnos su penúltima lección: los viejos pellejos saben de esto. Por cierto, un tal Mike Booth me dio hace tiempo un consejo: “toma, si alguna vez quieres hacer una película, léete este libro”. El libro en cuestión era Así se hacen las películas, de Sydney Lumet. Me lo regaló el buen chaval y no le faltaba razón. Pocos construyen narraciones tan simples y certeras como el autor de Serpico y La noche cae sobre Manhattan, aunque en su última obra elija fragmentar el discurso haciendo una concesión a la modernidad. No lo necesitaba, pero en fin.
No suele importarme la vida privada de según qué personas pero reconozco interés en la de Lumet, precisamente por descubrir en qué hondo pozo vital se haya sumido para querer afrontar la creación de un relato tan desolador. Los personajes –geniales los tres, aunque Philip Seymour Hoffman se eleva un cuerpo por encima del resto- acumulan miserias y rencores, inseguridades y mala conciencia. El sentimiento de culpa, la fatalidad de un destino tan trágico como seguro, no son temas novedosos en la filmografía de este gran tipo, pero aquí es capaz de ahogarnos un poco más si cabe en la desesperanza. Menos mal que Marisa Tomei luce palmito. ¿Saben que esta chavalita tiene ya 44 primaveras? Hace el mismo papel de siempre, pero qué quieren que les diga, la tengo aprecio y ternura. Está como un queso, vaya.
Si todavía no la han visto, vayan a ver Antes que el diablo sepa que has muerto. Le cogerán un poquito más de asco a la vida. Pero seguirán amando el cine.

lunes, septiembre 01, 2008

Entre col y col

De nuevo en casa, en los secos madriles de operación llegada. Atrás hemos dejado un viaje de esos que algunos llaman de experiencia multisensorial. Nuestro periplo por Girona comenzó en la tierra volcánica de La Garrotxa, donde Olot alberga un santuario tachado en rojo con una gran equis sobre el mapa del tesoro. Cuatro años después, por fin lo descubrimos. Les Cols no es un hotel, como mucho es la pensión más cara del mundo. Cosas de la burocracia hostelera. Encarar cada uno de sus cinco pabellones de cristal parapetados por empalizadas reflectantes supone un choque cultural. Se impone cambiar los hábitos domésticos. Y sociales. Un camastro formado por ocho tiras independientes es el único cuerpo reconocible en la no-habitación. Por la noche, toma forma de cama al estilo japonés. No hay armarios. ¿No hay? Varias falsas paredes ocultan una nevera con agua, un armario con toallas y otro con albornoz y zapatillas. Es el maletero, porque todavía no se ha inventado el equipaje invisible y la Samsonite no debe entorpecer el vacío.
Tampoco hay grifo en el lavabo, oculto tras puertas correderas opacas, pero el agua corre en la pila cuando detecta la presencia del huésped. Una ducha de cantos rodados y una poza de agua caliente hasta la madrugada completan un cuarto de baño de lo más acústico.


Sombras humanas recorren las pasarelas metálicas, al otro lado de la trinchera verde. Los aspersores riegan los churretes de lava negra, coloreada por las hojas naranjas caídas del nogal. Sale el sol, un destello. Cae la noche, un desfile de penumbras espectrales. No hay temporadas, aquí la tarifa es única todo el año. Llueve. Casi mejor. Nieva. Cielo estrellado, luna llena sobre las cabezas.

Les Cols no es sólo ejemplo de un hotel que hace las cosas distintas, sino que marca la pauta para que todos podamos hacerlas. No tenemos que vivir por norma a media luz, no tenemos que tener en nuestras casas mil y un reflejos de sofisticada arquitectura, pero sí podemos vivir nuestra cotidianeidad con más imaginación y menos complejos. Vivimos sin encontrar la total comodidad, necesitamos demasiadas cosas y no sabemos despojarnos de lo prescindible. No guardamos ningún ritual sagrado, todo lo hacemos sin consciencia y no tenemos conciencia del entorno, vivimos hacía lo estrecho y no hacia lo abierto. Todo esto y más ocupa nuestra conversación con Judit, verdadera psicóloga del zen, experta en recibir con la mejor sonrisa al despistado y ansioso viajero. Arte de la instrucción espiritual. Seguimos en un hotel. O lo que sea.

Desayunamos tumbados al borde del engawa placeres nada minimalistas. Un queso y una longaniza de Olot. Un tomate a mordiscos. Ya ni nos acordamos de los 17 platos del menú degustación de la cena de la noche anterior, servidos en varios espacios del restaurante, incluido el jardín frente a la masía originaria. ¿Me rebocé en el césped mientras engullía una tableta de chocolate acompañado de pan de coca y cava? Por si no hemos tenido bastante, Judit nos obsequia con un pic-nic playero, para después de la ruta que nos llevó al volcán Crossat. Una hogaza de pan, dos huevos duros, una ensalada verde, un puñado de ciruelas y una botella de Sinols negre.
Camino del mar, Franz, Regina y su perro Max nos reciben en su casa de Fortiá, a pocos kilómetros de Castelló D'Empúries. Risas, conciertos de jazz en un garito de la playa, cenas de fusión tailandesa en el pueblo, calas a un paso de El Bulli... Y golondrinas que pernoctan fuera de su nido en cualquier lugar del jardín. Así dan nombre al Ave de Paso, el hotelito de esta simpática pareja suiza. Jamás olvidaré su yogur casero con muesli y fruta. ¡Mil gracias a todos!

miércoles, agosto 27, 2008

A la búsqueda del santuario

El lunes os daré cuenta de una experiencia nueva: dormir en un pabellón de cristal sobre un lecho de roca volcánica y con el paisaje ensoñador y magnético de La Garrotxa de fondo. Esta marcianada de nombre Les Cols es lo que me espera este fin de semana, amén de un buen surtido de embutidos, calas bajo acantilados, pueblecitos de pescadores y mucha carretera mediterránea.

Foto prestada por Iberimage

martes, agosto 26, 2008

Cumpleaños olímpico

Pinchen para agrandar la foto

El sábado celebré mi cumpleaños. Como en mi casa tenemos mucho espíritu olímpico, aprovechamos la ocasión para organizar un desfile de atletas en las últimas. Un motivo como cualquier otro para despedir de nuestras vidas la esgrima, la natación sincronizada o la halterofilia, disciplinas por las que sentimos verdadero furor. Tras los rostros pixelados de la foto se ocultan personalidades ilustres que, tal vez más adelante, iremos revelando. Hombres y mujeres de las letras, el periodismo, la cultura y la ciencia que, por una noche, se enfundaron en culotes y bañadores para, florete en ristre, dar buena cuenta de emparedados y copazos de ginebra. Todo a ritmo de Carros de Fuego. Qué emoción, madre, qué sentimiento más grande por el dopaje y las plusmarcas. Lástima, no estuvieron Samaranch ni las infantas.

viernes, agosto 22, 2008

Revista para buenos viajeros

La Fábrica Editorial ya tiene en los quiscos el segundo número de la revista Room, un proyecto en el que tengo la suerte de colaborar. Contenidos culturales, firmas de relumbrón, hoteles recomendables y una presentación cuidada. Háganse con ella, en este nuevo número trimestral, el gran fotógrafo Ramón Masats es el protagonista. Sus negativos y contactos publicados en el libro Los Sanfermines se recuperan para la ocasión. Fotazos de la fiesta en pleno franquismo mantienen toda su fuerza, ganan con los años. Un blanco y negro de época, elegante y directo, a la altura del reporterismo más certero.

lunes, agosto 18, 2008

La nueva y la vieja Valencia

Edificio en trampantojo en la Avenida del Puerto.

Me acerco estos días de fiesta –así somos los de nuestra estirpe, que no paramos- a la ciudad del Túria con la curiosidad de descubrir la nueva ciudad lanzada al estrellato de la modernidad y la vanguardia gracias al impulso de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias y a la Copa América de Vela. Tenía muchas ganas de comprobar el asalto de la ciudad al podio repartido entre Madrid y Barcelona, pero mis expectativas se vieron frustradas. Poco recordaba yo de una ciudad que no visitaba desde mi infancia, y de aquella permanece intacto su aireado sentido mediterráneo, su luminosidad, su amplitud de avenidas, sus plazas, sus puentes, sus relucientes edificios modernistas, por entero la ciudad marinera. No acudía yo a la caza de la lonja, el mercado, la catedral y la basílica, sino a la de la nueva urbanidad, el desafío tecnológico y arquitectónico, a la caza de la revolución valenciana. La Valencia historicista y fallera se aparta tras dar cuenta de horchata, helado, granizado, calamar y arroz meloso, y me apunto a recorrer el antiguo cauce del Túria hasta darme de bruces con los retoños de Santiago Calatrava –el Palau de les Arts, L'Hemisfèric, L'Oceanogràfic...-, la Ciudad preámbulo de la ruta de la Valencia del tercer milenio. Reconozco que me dejó frío como una sepia pero también reconozco que la observé de soslayo, sin adentrarme en el recinto. Ya veré los delfines cuando tenga prole y así podré juzgar con más garantías. El caso es que solo me quedaba enfilar el puerto y tantear la efervescencia provocada por el vuelco definitivo al mar desde un rediseño de la entrada a la Malvarrosa. Ná de ná. En honor a la verdad, no ayudaba a la clarificación de la estampa el follonaco de los preparativos para el circuito urbano de Fórmula 1 -más a la buchaca-, pero no es excusa. Las dársenas destinadas al ocio nocturno me parecen desaprovechadas y, aunque cumplen su papel con una buena funcionalidad de servicios, no deja de ser un apaño al estilo del Maremagnum barcelonés. Mucha silicona, mucho dj, mucho ambientazo, pero poca miga, poco estilo. Y poco mar. Mi estupor queda constatado al día siguiente cuando, casualidades de la vida, la edición valenciana de El País incluye un artículo dedicado precisamente a eso, al mucho nombre y marca de la última ciudad y a su escasa chicha. La sensación es palpable, aquí se ha invertido en marketing pero no en soluciones y audacia. Y a la gente le ha debido salir por un ojo de la cara, pues apenas tres días de garbeo me hacen colocar a Valencia como la ciudad más cara de España. Estar de visita en la ciudad cuesta lo suyo y no se ajusta a lo prometido. Además, doña Rita, si se dedica a recaudar en la hucha del parquímetro incluso en las tardes de agosto –insisto, ciudad desierta- es para que por lo menos perfume las calles pues apestan de lo lindo gracias, supongo, al calor, la humedad y a una deficiente red de alcantarillado y cañerías. Eso sí, una recomendación: restaurante Sangoreneta, en la calle Sorni, 31. Alta cocina en un local íntimo y bien atendido. No perderse su steak tartar con helado de torta del casar y crujiente de parmesano, ni sus texturas de chocolate, ni sus quesos artesanos, ni... Estupendo.

Las almenas de La Lonja

lunes, agosto 11, 2008

Un Mundo Raro

Como sabemos que nos han echado de menos, no quiero dejar pasar ni un instante más sin levantar la barrera de clausura por vacaciones en este foro repampaguente. Resacoso y exhausto, uno afronta la vuelta al cole con poco ánimo y justita ilusión. ¿Qué hacemos aquí otra vez? Sentar cátedra, pensarán. Instruir y encauzar conciencias, se dirán otros. No les falta razón, pero es que no apetece ni gota, oigan.
En fin, con México perdido en lontananza, pero intacto en nuestro corazón, y también bien metidito en nuestro hígado, páncreas, estómago y conductos intestinales, aquí estamos de nuevo para dar cuenta de algunas desventuras, de historias propias y ajenas, de dislates comunes y pasiones variopintas. Y la primera en la frente, pues el lunes amanecía con la triste noticia de la muerte de Isaac Hayes, uno de nuestros padrinos en el arte amatorio y de la canción orquestada. El pobre nos deja a unos tiernos 65 años. No somos nada. Me acuerdo de su decepcionante show en el Via Jazz de Collado Villalba hace unos pocos veranos y me entristezco. Del fucker sedoso y del Moisés negrata quedaba ya bien poco.
Pero basta de desgracias –qué es una guerra de pelo en pecho como la de Osetia o qué es perder esperanzas de medalla en tiro con arco- porque todavía perdura el recuerdo de un mundo extraño y freak donde los haya, de licores de hombres y de melodías sentidas, de paisajes rotundos y clima hostil. México lindo y querido, les diré que llegué de un mundo raro, que no sé del dolor, que triunfé en el amor y que nunca he llorado (grito de mariachi de fondo). Pues eso, ahí queda.

miércoles, julio 16, 2008

Movidote del peyote

Esta bonita y entrañable expresión de nuestra adolescencia moratalazí me sirve para anticipar la próxima aventura. Destino: México lindo y querido.
Casi me despido de esta bitácora hasta primeros de agosto, con la esperanza de regresar más sabio, más viajado, más guapo y más feliz. Traeré conmigo los restos de la batalla, y no me refiero a nada relacionado con esta hermosa imagen de un pedazo de peyotón. No se apenen, en breve estaré de vuelta.

miércoles, julio 09, 2008

lunes, julio 07, 2008

Robert Capa

Sigo trapiñándome la biografía de Robert Capa, publicada en 1985 por Richard Whelan, y me asalta la necesidad de ver su vida trasladada a la gran pantalla. Se lo comento a un colega y barajamos un par de nombres para meterse en la piel de este auténtico personaje del siglo XX. Para mí sólo puede ser Michael Imperioli, nuestro Christopher Moltisanti de nuestras entretelas; a mi colega se le ocurre Adrien Brody. Premio para el caballero, pues al parecer el señorito a una nariz pegado –ahora también vale lo de “a una Pataki pegado”- está medio fichado para protagonizar un posible biopic escrito y dirigido por el cotizado guionista Menno Meyjes (Ricochet, Indiana Jones y la Última Crazada, El Corazón Púrpura, Manolete, El sueño del Mono Loco...), y con la también participación de Natalie Portman en el papel de la amada de Capa, la fotógrafa Gerda Taro. En realidad el proyecto lleva en nevera desde el año pasado. Veremos...

martes, julio 01, 2008

Admiración y envidia: la mística del deporte

Hacía calor. Aquel 24 de junio hacía calor. Yo era un enano de siete años y no podía más de los nervios. Recuerdo vivir de pie la tanda de penaltis a escaso medio metro del destartalado televisor en blanco y negro de nuestra salita de estar. En mi casa la tele en color no entró hasta los noventa, y ya del vídeo ni les cuento, por lo que mis recuerdos infantiles asomados al mundo –el 23-F, la tragedia de Heysel, la chufla de Malta, Barrio Sésamo y la Bola de Cristal, 3, 2, 1 contacto...- tienen algo de posguerra. Además, aquella salita empapelada con motivos setenteros y presidida por una mesa camilla se convirtió años después en mi habitación, una vez el niño se hizo mayor y necesitó más espacio e intimidad. El caso es que hacía calor, yo estaba nervioso y España se jugaba el pase a la final de la Eurocopa del 84. No me acuerdo del partido en sí, de que nos metieron un buen meneo ni de que Arconada hizo más que nunca de tigre del Igueldo. Únicamente el flash que lleva todo este tiempo encendido en mi memoria como si fuera ayer responde al momento en que Arconada se pilla un rebote mayúsculo porque el penalti que acababa de parar a Laudrup –por aquel entonces, para mí, un fulano más-, y que nos metía en la final, se tiene que repetir porque al árbitro se le pone en las narices. El portero zarandea al colegiado, lo que hoy hubiera significado cárcel segura, y se tiene que tragar el momento y el penalti repetido, que esta vez sí entra. De Lerby y Víctor no me acuerdo, ni siquiera de Elkjær mandando el balón al cielo de Lyon y, para qué os voy a engañar, tampoco de Sarabia cogiendo carrerilla para marcar el gol que nos clasificó. De lo que sí me acuerdo es de mí mismo asomado a la ventana de la sala berreando gol como un pirado. Y de mis padres felices porque yo era feliz. De la final me acuerdo menos, fíjense qué cosas.

Aquel equipo, para los de mi generación, tenía algo que no ha podido igualar ningún otro venidero. No ya por la furia, ni porque aquellos tipos tenían bastante carisma, sino porque rozaron la gloria y yo al menos les veía como si fueran inalcanzables, con aquellos rostros un tanto embrutecidos y aquellas pintazas entre escuálidas, contrahechas y todavía desarrollistas. Con sus pantaloncitos por las ingles y las pantorrillas como muslos de pollo. Yo quería ser Quini, Marcos Alonso o Arconada. Ya era culé pero no me hubiera importado ser Santillana. Parecía que tenían mil años y les admiraba.
Años después, vinieron otros jugadores, otros equipos y otros glamoures. Uno empezó a perder la inocencia del niño jurgolista –en cuanto se dio cuenta que de jurgolista, ná de ná, que igual fumeta o periodista-, y la ilusión se quedó por el camino. Las edades se fueron equilibrando y ya Zubi, aunque viejo y feote, no parecía tan inalcanzable. No digamos Salinas o Hierro. Más bien no querías alcanzarlos.
Y, de repente, sin esperarlo demasiado, un nuevo equipo te pone en una tesitura similar a la que viviste aquel 24 de junio. Y los golfos son más o menos de tu edad, la mayoría más jóvenes. Qué movida, qué alboroto. Ya no les admiras, ahora les envidias.

lunes, junio 30, 2008

Todo bien

La cosa pintaba rara. Todo iba como la seda. El mal fario se disipaba. Mirar un partido y estar convencido de que se va a ganar. Qué extraña sensación. En mi mundo, que es el mundo del pesimismo o del optimista bien informado, afrontar una situación así resulta algo inédito. Un movidón, vamos. El quejas se transforma en el que insufla confianza y arenga para mantener la fe. La fe, qué cosas. Cosas de otras cosas. Y van y ganan. Y sale hasta Arconada. Y vuelves a ser niño. Y hasta te emocionas. Y te emborrachas. Y al día siguiente, en mitad del lunes, la resaca te desconcierta y tardas un rato en acordarte de qué va la historia. Y, claro, vuelves a flipar. Porque no es el día del alzamiento nacional, no. Sólo es fútbol. Todo es fútbol. Del todo mal al todo bien.

viernes, junio 27, 2008

Jugar, ganar II

Pues eso. Lo mismo vale ayer que el domingo. La reflexión anterior sirve para recuperar el esplendor de la competición aplicada al deporte. Encajar mental y físicamente en una disciplina que te permita aspirar a estar más arriba que nadie es un privilegio. El don dura poco, apenas unos años en los que los aspirantes apuestan por ser los elegidos. Muchos se quedan en el camino, y la mayoría ni siquiera consiguen llegar a él, tan sólo sueñan sobre la almohada. Los que cruzan la meta encarnan el sacrificio, la ilusión y el talento de tantos y tantos caídos, y son orgullo de otros que se ven reflejados en ellos. Un orgullo inexplicable, intangible, a veces sonrojante, pero evidente a flor de piel. Es el proceso de identificación con el ídolo atleta. Lo mismo da si se trata de Mark Spitz, Carl Lewis, Van Basten, Quini, Maradona, Fernando Martín o Di Maio. La mística del deporte puede estar a la altura de la de cualquier otro mundo. Querer ser Keith Richards, Robert Capa o Errol Flynn. Querer ser el goleador del Mundial. Meter la canasta en el último segundo. Batir el record. Escuchar los aplausos.
Este próximo domingo se cerrará un nuevo capítulo de esta mística grandiosa. Otra vez a jugar. Y, a lo mejor, ganar.

jueves, junio 26, 2008

Jugar, ganar

Hasta el más perdedor de los hombres escoge bando y arroja sus dados sobre el tablero. ¿Qué sería de nosotros si no estuviéramos a uno u otro lado? Poseídos por la neutralidad, actuaríamos con el autoritarismo del árbitro. Seríamos dictadores. O, peor, desplazados, arrinconados, expulsados. Seríamos minoría, pero minoría forzosa. Da igual el deporte o el juego. Incluso el amor cuenta con reglas similares. Y, aunque lo importante es ganar, la victoria solo tiene sentido si se ha jugado. Previo a la partida, ni siguiera importa el después, trascender o morir en el olvido. Importa jugar. Estar ahí. Participar.
Por mucho que la razón juegue malas pasadas y parezca ponerse del lado de un ente superior ajeno a las miserias de la contienda, no hay nada más humano y racional que la fuerza de la disputa. La guerra no ofrece al juego más que terreno vil y necio, pero en su lugar cobra sentido la apuesta a todo o nada de un partido. La vida es eso y poco más. Jugar.
Sean de Rusia o de España. Vayan –es decir, jueguen- con los rusos, o lo hagan con los españoles y nacionalizados como tal. Da igual. Escojan y vivan el partido. La derrota será la muerte, pero la victoria también significará morir un poco. Lo dicho: como la vida misma.

lunes, junio 23, 2008

Para qué queremos más

Vaya fin de semana!! Rajoy por la puerta grande y España alcanza el milagro. ¿Quién dijo crisis?

La última vez que nuestros gloriosos tumbaron al enemigo fue gracias al cabezazo de Maceda. ¿Se acuerdan?
¡¡SEMOS IMPARABLES!!

viernes, junio 20, 2008

La alopecia de Mike Ness

Hace tiempo ya versamos sobre el efecto de la caída del tupe de Nick Cave y la putada que representa para la imagen del rock esta lacra aún sin resolver. Siglos de crecepelos, potingues, remedios de charlatanes y falsas esperanzas, muchas faltas de esperanzas.
En fin, menos mal que nos quedó el tupé de Elvis, de Yves Montand, de Brian Setzer o de Robert Gordon. Sin ellos, el rock sería más feo, sin duda.

En la web de Mike Ness, líder de Social Distorsion y una de nuestras inspiraciones personales, encontramos algún documento del encuentro el pasado mayo en Asbury Park de Ness con Bruce Springsteen. El cabroncete de Nueva Jersey sigue con un aspecto impecable y, sobre todo, con la cabellera perfecta. ¿Implantes, tal vez? Sin embargo, Mike Ness no puede decir lo mismo y es que hace ya tiempo que se le cayó el último mechón de la frente. Aún así, para nosotros sigue molando taco. Mientras sus tatuajes no destiñan, se podrá seguir afirmando lo que una vez escuché decir a un tipo: “Mike Ness y Social Distorsion no son un grupo, son una religión”.

miércoles, junio 18, 2008

De la crisis a la eurojander

Ya están aquíííí... Ni crisis ni hostias. España está de nuevo en cuartos de una fase final y, para seguir la tradición, el cruce está a la altura. Una vez más, el domingo por la noche la frase más repetida en millones de hogares de nuestra querida España será “toda la puta vida igual”. Sí, amigos, porque por mucho que algunos confíen, por mucho que nuestros jugadores estén curtidos en algunas grandes batallas, por mucho que el gran Pirlo y el inefable Gattuso no puedan comparecer, lo cierto es que me imagino a nuestros tiernos Silvas, Iniestas y Torres mirando once camisetas azules pero once caretos de Tassotti. Y eso es para cagarse de miedo.

En fin, exorcicemos el espíritu del maligno recreándonos una vez más con uno de los episodios más simpáticos de nuestra divertida historia futbolística. Qué gran país el nuestro.

PD. Imaginen al tallo Toni entre nuestros centrales atontolinados. Ahora sigan trabajando.

jueves, junio 12, 2008

DANGER I: interpretaciones de la crisis

Los hay que en calma chica se dedican a la merienda de negros y, durante la marejada, cuando quedan pocos negros o éstos tienen hambre, exigen que se les engorde para la próxima merienda.

viernes, junio 06, 2008

Tenía una granja en África

"Tenía una granja en África". Siempre asociaré esa frase siseada por Meryl Streep a uno de los momentos más soporíferos que he vivido nunca en un cine. La cuestión es que yo apenas tenía 7 años y mis padres me habían prometido que aquella película, Memorias de África, iba de safaris, fieras salvajes y mogollón de acción. El chasco fue bestial, incluso mi padre me acompañó en el aburrimiento, pues nunca ha sido un romántico, y nos tuvimos que rendir a que esa noche la estrella fuera mi madre, fan acérrima de la actriz, loquita desde siempre por los huesos de su confidente Robert –ella nunca utiliza apellidos si de sus amores platónicos se trata-.

Años después, cuando empecé a formar mi conciencia cinematográfica supe del tal Sydney Pollack y, aunque nunca le perdoné del todo aquella interminable sucesión de planos maravillosos, de miradas ateridas de pasión, y de sentimientos a flor de piel -¿cuándo diablos se zampaba el león a la Streep?- reconocí a un director supremo, uno de los grandes de los últimos tiempos. No quiero alargarme más en esta reflexión, así que lo mejor es leer el brillante homenaje que Carlos Boyero ha firmado en El País para recordar la figura de este hombre de cine –yo siempre le ví como un hombretón- y así la próxima vez que echen la peli por la que yo puse por primera vez los pies en la butaca de delante a lo mejor hasta me la trago con anuncios y todo.

jueves, junio 05, 2008

La ciudad del ruido

Madrid, camino de ser sede olímpica. Y dale. Qué empeño.
Faltan dos horas para que mi despertador me interrumpa el sueño, suena el teléfono fijo y al descolgarlo una voz crispada me desvela con increpaciones confusas. Se ha equivocado. Vuelvo a la piltra y una hora después, un martillo neumático se apodera de mi calle y taladra mi sensible cabeza sobre la almohada. Mil y un insultos dedicados a la empresa responsable. Comienza el día en mi ciudad.
Una mañana cualquiera, un amanecer común a miles de ciudadanos enajenados y a mil por hora camino de las Olimpiadas. Madrid lleva tiempo siendo una ciudad cada vez menos amable, más ruidosa y contaminada, más poblada de cláxones, gritos y miradas inyectadas en sangre. Volver de una tierra de silencio redescubre este panorama y hace constatar que, por muy suave que uno aterrice, el suelo firme vibra que te cagas y te vuelve a poner en órbita de estrés. El espíritu olímpico debería incluir entre sus premisas la proyección de una forma ejemplarizante de vida, pero con Madrid –no me meto con Londres, Nueva York, París, Tokio o la misma Pekín, escenario de muchos otros pecados- el espejo se nubla y a saber qué imagen es capaz de reflejar. Si una ciudad son sus ciudadanos, aviados estamos. Nuestra concejala, doña Ana Botella, Delegada del Área de Gobierno de Medio Ambiente y segunda Teniente de Alcalde de Madrid –glups!!!- no está dispuesta a pinchar su burbuja de laca con la que congela a diario su mata de pelo y su sonrisa de lata pero es intolerable que no reconozca el Madrid irrespirable y claustrofóbico, y no contribuya –por ejemplo acompañando a su marido a la Conchinchina- a mejorarlo en absoluto. Porque soy de la opinión de que los decibelios deberían estar reservados a la esfera de lo privado, casi como prescripción facultativa que incluya escuchar de vez en cuando a Motörhead a todo rabo, como magnífico y eficaz depurador de impurezas.

Por una ciudad más habitable, saludos desde la ciudad del ruido.

miércoles, junio 04, 2008

La hostia del regreso

Parece que fue ayer cuando despedí a Mariano, le deseé suerte y me dispuse a lanzarme a la carretera como un poseso en pos de unos balsámicos días de asueto. Hoy vuelvo a levantar el cierre de esta bitácora y la realidad nos da la bienvenida entre mamporros y titulares: la situación del señor Rajoy estable pero todavía crítica, la Obregón en el punto de mira, Obama que está que lo tira, Pepu a la calle, y Bo Diddley caput, además de Yves Saint-Laurent. Qué bien se vive sin un bonito monitor de plasma en la pared.
El caso es que uno es mortal y tiene la obligación de reincorporarse a la vida ordinaria, tan vulgar como la de sus congéneres. A cinco horas y media dejo una vida de vientos y arena, la vida acariciada por las bondades del desierto almeriense del Cabo de Gata. Una rutina lánguida pero plena y muy próxima a la felicidad cierra su paréntesis hasta el siguiente capítulo, que a buen seguro será tan breve, soleado, callado y feliz como este. Como lo es siempre que uno comparte paisaje con amaneceres y puestas de sol recortadas por el brazo de un cactus, los extremos de las pitas, la silueta de un molino o una ruina aislada. Ponerse a Poniente y tostarse en carne viva, hasta las cachas. Hasta las cachas del trasero, quiero decir. Conducir por las vegas y los parajes medio congelados en el tiempo. Triscar como cabras ladera abajo hasta caer en el mar transparente. Flotar mientras un calamar pasea entre algas. Fumar un canuto en una noche nítida de estrellas. Comer. Y dormir. Y follar. Y vuelta a la rutina.
El desierto no tiene mucho. Escarabajos y arañas, pedregales, poca sombra y mucho polvo, carreteras peligrosas y pueblos sin gracia. Mucho trotamundos, perro flauta, hippie con visa oro, algún tirado y poco almeriense.
Algunos no encontrarán nada. Otros encontramos casi todo.

viernes, mayo 23, 2008

Todos con Mariano

Uno que se va a tomar unas merecidas vacaciones y que renunciará a esta bitácora por unos días, ha querido que su último post hasta la vuelta, el post de cabecera, sea el que signifique nuestro apoyo incondicional a la figura de don Mariano Rajoy Brey, líder-hasta-que-se-demuestre-lo-contrario-del-Partido Popular. En unas fechas tan difíciles para él no podemos sino expresar nuestra solidaridad y cariño. Porque entendemos que no es fácil poner de acuerdo a tantas personas de mirada aviesa y, sobre todo, porque sabemos que ser foco de las iras de P.J. y Fede es motivo de intranquilidad y desasosiego, nos sumamos a su causa, la de un político que tal vez nunca debió salir de su Santiago natal. Como encabeza la wikipedia: un político español. Como representante de una filiación de vida anárquica y disoluta, sin mayores aspiraciones que la de servir a su patria desde el hedonismo y la pachorra, hago público mi hermanamiento para con sus empeños. Desde aquí, Mariano, nuestro apoyo. Un abrazo.Nos hemos permitido la licencia de diseñar esta chapa para lucir junto al corazón. En las próximas semanas y, antes las embestidas venideras, saldremos a la calle con unas camisetas que rezarán: “¿Por qué lo hacéis? Él no lo haría”, “Ánimo, Mariano”, “Todos somos Mariano”, “We Love Mariano”, “Mariano es nuestro jefe”... Se admiten sugerencias.

jueves, mayo 22, 2008

Tom Waits nos visita

Así lo cuenta el blog de Darío Manrique y algún otro medio enteradillo. No sé si exagero si digo que para mí es la noticia del año, aunque tal vez tendré que esperar a verlo para poder sentenciar tal cosa. Bueno, si todo sale bien, de noticia del año se convertirá en subidón del año. Como mínimo. Y es que muchos teníamos la impresión de que Tom Waits era el último en asomarse a nuestra humilde casa, el único grande que la desdeñaba y el mito que nos faltaba en el álbum de cromos. Crucemos los dedos y recemos lo que sepamos para invocar su presencia y confirmar las actuaciones en julio del genio californiano. Aquella crónica del Popu (sí, yo leía y hasta estaba suscrito a la revista Popular 1, ¿qué pasa?) de la gira europea de Waits con su Mule Variations, la tengo grabada en la memoria. Si la que le puede traer a España es la mitad de bonita que aquella, seré feliz. Quiero ser feliz viendo a Tom Waits.

martes, mayo 20, 2008

Nueva sección: El descanso del guerrero

Qué bien que ustedes los sufridos lectores de este blog cuenten con un nuevo servicio de consulta y aprendizaje. Se trata de una colección de lugares de hospedaje que hemos ido descubriendo durante nuestra viajada existencia a lo largo y ancho de la geografía patria, esto para empezar, de la geografía global, más delante.

En la barra de la derecha se irán añadiendo posadas, moteles, hostales, hotelitos y mansiones que nos han dado cobijo y que creemos merecen ser puestos en conocimiento de la plebe. Otros los dejaremos a buen recaudo en nuestro recuerdo y no los publicitaremos. Cada foto de estos establecimientos conduce directamente a la web del mismo, aunque puede que también en un futuro den pie a alguna galería fotográfica llevada a cabo por nuestro equipo de arte y confección.

Lo dicho, que lo disfruten con salud y piérdanse lo más posible sin dejar de visitarnos.

lunes, mayo 19, 2008

La visión beat de la realidad

Se edita por primera vez en español una de las biblias de la fotografía del pasado siglo: Los Americanos, de Robert Frank. Un suizo que quedó marcado a fuego por el blanco y negro de los Estados Unidos de los años cincuenta. Con un prólogo del mismísimo Jack Kerouac, el libro es una recopilación de una América sucia, polvorienta, cotidiana. Según sus propias palabras, en Los Americanos está "la visión beat de la realidad. Un mundo que en ocasiones se convierte en un callejón sin salida. Desde luego los Estados Unidos de aquel entonces, también los de ahora, no eran un paraíso."

Vídeo sobre el libro.

miércoles, mayo 14, 2008

Rain In My Heart

Es el disco de la semana en nuestro blog. Cycles no es el mejor disco de Sinatra pero es el único vinilo que tengo de él, y es que de hecho es el único vinilo que mi padre tiene de él. Se lo arrebaté hace unos años, cuando me emancipé y, desde entonces, no he dejado de escucharlo. El cariño que siento por él tiene también que ver con el hecho de que se trata de una edición con títulos en castellano, por lo que para mí el Cycles siempre será Mi Razón de Vivir.
Hace diez años yo seguía en el cubil familiar y recuerdo el día siguiente a la muerte de Frank Sinatra. Por entonces mi abuelo todavía vivía y periódicamente nos visitaba con su ABC bajo el brazo. La portada de aquel día era la más bonita del quiosco, eso sin duda. A toda página, Frank se despedía con traje y sombrero a su manera. En blanco y negro. Para siempre. Aún conservo aquella portada.


Rain In My Heart, el primer corte de Mi Razón de Vivir.

martes, mayo 13, 2008

Ya era hora

Nace Piel, la revista de arquitectura online. La arquitecta salvadoreña Ethel Baraona está al frente de este interesante proyecto, tanto en contenidos como en formato.

Pincha en la foto y entra en contacto con Piel.

lunes, mayo 12, 2008

Pasado y futuro. Del presente, mejor no hablar



Por lo visto no sólo fue un escupitajo. El entrenador más caballero a salivazo limpio.

miércoles, mayo 07, 2008

¿Te gusta conducir?

Hay quien me tacha de Señor Coñazo por no saber apreciar las pequeñas cosas de la vida. No saben de lo que hablan. Hoy mismo he experimentado la felicidad, o una alta dosis de la misma, con el simple hecho de bajar la ventanilla y apretar unos minutos el pedal del acelerador. Vivo en Madrid, que conste, así que ¿cómo es posible? Ni idea, pero de vez en cuando parece que la ciudad se toma un respiro y reserva un par de carriles para que uno pueda disfrutar de su circuito privado. Por problemas alérgicos que no vienen al caso hacía tiempo que no podía bajar la ventanilla y sacar el brazo a pasear, sentir la brisa polucionada en mi cara y poner a tanta perfección banda sonora de road movie. En tiempos en los que coger un coche se convierte en una odisea, en los que te juegas el bolsillo y el pellejo, se nos olvida el puro placer de conducir. A velocidad moderada, al ralentí o a 120 km/h, esa no es la cuestión, pues no soy carne de Ferrari. La cuestión es llevar el coche a tus anchas, no tocar el embrague más que para desentumecer el gemelo y recorrer el volante como si fuera terciopelo. Un pequeño momento en el que nos reconforta el mundo que nos rodea. La clave está en el camino, no en el destino. Porque en el destino no hay sitio para aparcar.
Cosas que joden el placer de conducir:

- El tráfico.
- El precio de la gasolina.
- La compañía. A veces.
- El olor a moñiga. “Huele a campo”, diría alguno.
- La puta alergia que no me deja bajar la ventanilla y me obliga a enchufar el aire acondicionado.
- Los tocahuevos al volante. Mil casos y mil tipologías.
- Gallardón.
- La DGT.
- La Guardia Civil.

martes, mayo 06, 2008

El penúltimo lametón

No es que sea un post muy original, comentar la última peli de Scorsese, la de los Rolling Stones. Pero no puedo remediar sentir la necesidad de gritar a los cuatro vientos: ¡Sois los mejores, cacho perros!
Ante mis dudas y prevenciones acerca del susodicho film, Shine a Light, decidí acudir al cine. Y encima en sesión mañanera, un horario poco rockero desde luego. No puedo decir que haya recorrido el mundo viendo a los Stones, pero por lo menos les he visto un par de veces, una en tropel, otra sin tantos apretones y con los protagonistas muy, muy cerca. Sin embargo, la borrachera acabó pronto, comprendí que a pesar del buen sonido y la escrupulosa profesionalidad de la banda, los mejores años del mejor grupo de rock&roll de la historia habían pasado. Aquello pertenecía a un compromiso con los patrocinadores, a unas giras dignas pero poco estimulantes y, sí, a un desafío más con el paso del tiempo. Comprendía el fervor de la marea de fans, y el desaire de otros tantos. Por ello, y en parte por mis sospechas corroboradas por una crítica desigual de la película, me daba pereza todo. Pero fui y me comí tales sospechas, incluso las que relativizaban el peso de este documental frente a The Last Waltz.
Peliculón, me repetía a mí mismo nada más salir. Peliculón. Para empezar, porque Scorsese borda un aspecto muy interesante: el de aislar acústicamente distintas piezas en el desarrollo de las canciones. Según le interesa, da más énfasis al duelo de guitarras, a la voz de Mick Jagger o incluso al coro. Resta visión de conjunto en ocasiones, despista un poco al principio, pero ilustra a la perfección el engranaje del sonido de los Stones de hoy en día y ayuda a confirmar su magnífico estado de forma. Bajo esta técnica difícilmente se podrían enmascarar posibles carencias de la banda. Todo queda al descubierto, por encima del director, los Rolling Stones. El documental agiganta la figura de Jagger como conductor total de los destinos del grupo –él es que manda, ¿quién demonios es Scorsese? ¿El de Toro qué? ¿Uno de los Nuestros? Bah- al tiempo que nos recompone el magnetismo de Keith Richards, su valor más simbólico y colosal. Los mejores planos son suyos: sonríe, escupe el cigarro, se comba sobre el escenario y el público –de casting, lo peor de la película-, se enfunda un gabán negro, canta como nunca. Más allá del bien y del mal, su papel es pura actitud, imagen de rock&roll sin aditivos, la pureza de un rostro que, como los más grandes, no es una cara, sino un mapa. La arruga es bella, amigos.

miércoles, abril 30, 2008


El fin de semana pasado se saldó con dos festines de música en vivo. Un AVE rumbo a Barcelona, unas tapas en La Boquería y derechito a Badalona, extraño escenario para volver a encontrarme con Nick Cave y sus Bad Seeds. Casi dos horas después de su irrupción en escena, la sensación fue la de haber asistido a un momento a la altura de aquellas visitas del Doctor Music o de la Riviera madrileña de hace unos años. Quizás mejor. Al entusiasmo que despertó en sus primeras apariciones en España y al romántico envoltorio de la presentación del No More Shall We Part, Cave resurge con pasmosa furia y prolífica catarata compositiva. De la gira más soulera del Abattoir Blues ha cribado la esencia más punk de sus comienzos. Y además parece haber afianzado su imagen tras su desastre alopécico. El tipo está en forma y da la sensación de que quiere aprovechar hasta el último suspiro de inspiración. Bandas sonoras, combos paralelos, festivales, giras, discos con sus Bad Seeds... Puede con todo y se afianza en las enciclopedias del rock más contemporáneo. Y, como contrapunto de su carisma y capacidad expresiva en escena, su banda de siempre arropa el espectáculo, sobrio pero directo al grano. Mick Harvey, Thomas Wydler, Martyn P. Casey, Conway Savage, Warren Ellis, Jim Sclavunos y James Johnston forman ese supergrupo. Aunque sólo Harvey le acompaña desde los inicios, todos encajan. Él es la profesionalidad, el que lidera con la mirada, el que sostiene la base musical. Warren Ellis encarna la imagen western de los últimos tiempos de Nick Cave, con el que parece compenetrarse mejor que nunca. El resto, a lo suyo, como siempre. Hombres elegantes pero duros en escena. Oscuros pero menos teatrales y grandilocuentes que su líder. Hombres con el poder magnético de la música, el de la fuerza bruta del rock filtrado a través de la experiencia y la sabiduría. Viejos y diablos. Hombres y músicos. A diferencia de Lázaro, Cave y los suyos no necesitan resucitar, pues tiempo habrá para morir.

¿Quién dijo nostalgia?

Al día siguiente, nos plantamos en la sala Razzmatazz dispuestos a continuar enturbiando el fin de semana a base de tonadillas alegres y soleadas. De la tormenta de Nick Cave pasamos a la llegada de los caballeros oscuros del grunge, Mark Lanegan y Greg Dulli, o lo que es lo mismo, los Gutter Twins. El tute que llevábamos en nuestro body hacía presagiar una lenta caída a los infiernos, pero salimos indemnes gracias a la poción mágica del ex-frontman de Afghan Whigs. Mientras nos castiga con reuniones de su antigua banda lejos de nuestra patria, nos tenemos que conformar con sus chous con Twilight Singers y ahora con su buen amigo, el siempre risueño Mark Lanegan. ¿Es posible haber visto más de media docena de veces a este tipo y no saber si habla o no? Tengo que echar mano de entrevistas en la tele para comprobar que el chavalito emite sonidos comunicativos. Y hasta le he visto sonreír, fenómeno paranormal.

El recital comenzó frío pero fue a más en cuanto Dulli dio rienda suelta a su vocación más soul. Lo lleva en la sangre. Lanegan la debe tener coagulada. Si bien fue adicto a la heroína, los problemas de Dulli fueron con la coca, y ambas vocaciones reflejan sus personalidades. Sin embargo, la mezcla –en escena, en la de sustancias no me meto- resulta atractiva y funciona. Atmósfera noir, ritmos actualizados, poesía urbana y callejera. Muerte, drogas, amores imposibles. Lo de siempre, sí, pero mola. Un placer para los sentidos de quienes fuimos y somos admiradores de aquellos grupos que pusieron banda sonora a nuestra tierna juventud. Greg Dulli como maestro de ceremonias ofició un concierto que despegó en la recta final, con unos bises rendidos al repertorio de Lanegan, incluido un popurrí en el que esbozaron unas estrofas del Shadow of the Season, de Screaming Trees. Lo dicho, el pasado sigue vivo, pero al menos estos muchachos no viven de rentas.

Luego, la noche nos confundió en la Razzmatazz.

miércoles, abril 23, 2008

La noche más larga

Esta madrugada he sido Juan López. A eso de las cinco de la mañana un zumbido ha crispado mis nervios. Se trataba de un mosquito del tamaño de un trolebús. Así he logrado verlo tras encender la luz, aplicar un par de rociadas de spray anti-insectos y escudriñar cada palmo de mi dormitorio. Un mosquito. En abril. Cacho cabrón. Por supuesto, como ocurre en las historietas del álter ego de la supermedianía creada por Jan, el mosquito me ha vencido, se ha escapado ufano y me ha dejado en vela y con mala baba. Y algún que otro picotazo, claro está. Pongamos que el mosquito se llamaba Cristiano.
Pero ahí no acaba la cosa. Unas cuantas volteretas después en mi empeño por volver a conciliar el sueño me han sumido en un letargo de lo más inverosímil. Ahondando en mi identificación con Juan López, hincha del Parchelona, se me ha aparecido el partido de esta noche, el Barça-Manchester. En vez del Camp Nou, una especie de jardín de colegio. En vez de Samuel Eto’o, un servidor vestido de corto. Pero oigan, el resto igualico, igualico. Nada más empezar el encuentro, un jugador teñido de rubio que en nada se parece a mi, se interna por la banda y a duras penas logra batir a un lentísimo Van der Sar. El caso es que ese jugador peliteñido debía ser yo mismo, no me pregunten la razón. Acto seguido y tras una embarullada jugada en la banda en la que se ve involucrado el portero del United, el balón cae a mis pies –ya he adquirido mi formato reconocible y nunca más se sabe del tipo que marcó el primer tanto- y desde mi propia portería atisbo a ver que la contraria está desguarnecida, con lo que disparo. La trayectoria del balón atraviesa la vertical del imaginario poste derecho, tan sólo delimitado por unos abrigos amontonados en el césped. De pie, al ladito de donde pasa el balón pero metido en el campo, sir Alex Ferguson, cuya mirada atónita se cruza con la mía. Antes de que ellos puedan reaccionar, reclamo el gol porque sospecho que de haber habido un poste real, el balón se hubiera introducido en la portería por un cálculo fácil de trigonometría. El señor Ferguson vacila y trata de defender un supuesto balonazo frontal en el palo, pero no tiene más remedio que admitir la dura realidad. 2-0 y Arconada de portero (es un decir). Todo un señor el Ferguson, un caballero. La euforia se adueña de mi sueño y no sé si Cristiano Ronaldo acierta a marcar un golito, pero de nada sirve, porque yo, una vez más yo, me incorporo al ataque, controlo un balón en el área (balón de fútbol-sala, creo recordar) y en un rápido malabarismo cierro el marcador con un tercer gol. El despiporre. El jardín de colegio se convierte en “un clam de gent blaugrana” y mi sonrisa sólo se quiebra cuando oigo el berrido de mi puto móvil. Son las nueve de la mañana y alguien me llama. Me despierto de un sueño feliz. Esta noche será otra historia.

viernes, abril 18, 2008

Lluvia dorada

Os las creíais muy felices, ¿eh? Pues no, no voy a disertar acerca de mis amplios conocimientos en la técnica de la lluvia dorada. Lo que me ocupa ahora es algo un poco más pedestre. Pero sólo un poco. Hablo del agua, así en general. El agua. El agua. Y venga agua. Nos empapamos en estos días de agua. Chorreamos por todos los lados. Chapoteamos y nos transvasamos. Nos zambullimos en el Ebro y nadamos hasta el mar salado. Chachis la mar. La mar salada. La reina de los mares. En Madrid llueve y en Barcelona ni gota. Raúl se sale y Ronaldinho sale. Vaya que si sale. Espe luce paraguas y a Mariano no le escampa. Los pantanos rebosan y los peces beben, beben y vuelven a beber. Nos inundamos. Nos emborrachamos de agua.

Anda, mira, si luce el sol. Y una mierda. Graniza. Vaya tela. Cuánta pluviosidad de repente. Estamos on the rocks.

*Intento ilustrar estas bonitas palabras con una foto de unas katiuskas. Me hacía ilusión. Googleo un poco y compruebo que hay un montón de blogs con fotos de katiuskas. Qué original. ¿por qué gustan tanto las katiuskas a los bloggeros? Qué contrariedad, ya no me mola lo de las katiuskas. Me quedo con una normalita de lluvia y charco. La próxima será de lluvia dorada. Os lo juro. Será refrescante.

martes, abril 15, 2008

Comentario de interés

¿Cuánto tiempo se llevan estos dos espléndidos caballeretes? La friolera cifra de... ¡¡Un mes!! Qué cosas.
*Nótese que el de la izquierda (es un decir) es el candidato republicano a la Casa Blanca.

Mr. John McCain: nacido el 29 de agosto de 1936
Don Silvio Berlusconi: nacido el 29 de septiembre de 1936

La próxima vez rebajaremos el nivel y hablaremos de cosas más frívolas, se lo prometo.

lunes, abril 14, 2008

Vuelven los cuervos jipiosos

Tras la magnífica recopilación Lost Crowes de hace un par de años, los hermanitos Robinson vuelven al tinglado juntitos de la mano. El nuevo disco de Black Crowes, Warpaint, ya está en circulación y después de algunas escuchas queda claro que el espíritu de los de Atlanta sigue prendiendo que da gusto. ¿Su mejor colección de canciones desde el Amorica? Vaya usted a saber. ¿Más humo fumeta sin tanto poderío rock? No sé yo. Lo que sí está claro es que no pasarán por nuestro país y eso no mola.